Homenaje al Día Internacional de las Personas Mayores: Celebrando la Sabiduría de una Generación
Celebramos el Día Internacional de las Personas Mayores, una fecha especial para reconocer la contribución invaluable de nuestros mayores a la sociedad y para reflexionar sobre la importancia de cuidar y respetar a esta generación.
Los nuevos mayores tendrán vidas más largas y saludables.
Los espacios dedicados a la actividad física de los adultos mayores ampliaron su oferta.
La edad es un criterio tan claro como sombrío para representar quiénes somos y qué queremos. De jóvenes esperamos ser mayores y de mayores querríamos ser más jóvenes. Sabemos que tenemos una cierta edad en base al cuerpo, a las vivencias y a los criterios sociales, pero íntimamente, la percepción subjetiva es mucho menos clara que lo que la cronología indica.
Aunque los años son una referencia que organiza lo esperables para cada etapa vital, desde el estudiar, trabajar o retirarnos, hasta las metas que deberíamos alcanzar, estas han ido perdiendo relevancia y podemos ver que la vestimenta, los modos de actuar o los espacios de participación social no parecen distinguirse tan claramente por edad.
Los nuevos mayores tendrán vidas más largas y saludables que generaciones anteriores. Se han formado con criterios que valoran la vida como un espacio de proyectos y deseos que no tienen fecha de vencimiento. Incluso, para muchas mujeres mayores, suele implicar el tener un tiempo para sí que no pudieron disfrutarlo previamente.
Lo que llama a reevaluar los términos de esta etapa: ya sea en sus motivaciones y vocaciones, en un escenario en el que pueden haber cambiado sus roles y actividades previas y resulte importante definir lo que se quiere ser y hacer a futuro
En sus vínculos, ya que puede haber un nido vacío, la pérdida del cónyuge o de amigos y sea necesario ampliar las redes sociales; y hasta en su economía porque todas estas decisiones implican priorizarse más a uno mismo.
Hallamos una notoria transformación de los estilos de vida de las personas mayores que llevan a que los roles tradicionales no alcancen a describirlos. Quieren ser abuelos, pero no dedicar su vida a ello; cuidar su salud, pero encontrando otras formas de protección, estar activos física y mentalmente, o aceptar la edad sin normas prestablecidas.
Esta transformación no deja de ser percibida por el mercado. Aquellos que solo los veían para venderles medicamentos hoy exploran otras alternativas. El tiempo de consumo se alargó y el 40% del consumo mundial corresponde a mayores de 65, según el estudio Tsunami LATAM.
Muchas marcas han ido corriéndose de esa consigna violenta y discriminadora, del anti age hacia el pro age. Cuestión que modifica un criterio fundamental, no hace falta desdibujar el envejecer, ni llevarlo a un modelo de juventud. Sino que es importante entender que esta etapa tiene objetivos y modelos de ser y vivir deseables y factibles.
Por ello, la importancia de recrear las imágenes y los relatos sobre este momento vital, como nos lo permite Grace and Frankie o en su momento Elsa y Fred. Es necesario salir de las representaciones que reducen esta etapa a sus peores momentos, para mostrar visiones más amplias y divergentes que permitan encontrar un sentido al ser mayor.
El espectro de intereses es amplísimo y las ofertas educativas redimensionan esos espacios. Las universidades, que comenzaron tímidamente con programas educativos para este grupo, han tenido que aumentar sus espacios para albergar a una cantidad cada vez grande de alumnos mayores.
Los espacios dedicados a la actividad física ampliaron su oferta ya que el aqua gym, natación, golf, yoga, tai chi, gimnasios, zumba y hasta las maratones ven incrementar los grupos de personas grandes.
Cada uno de estos espacios muestran que la idea del deterioro no es un destino, y que el desarrollo y crecimiento a lo largo de la vida es una chance posible.
El turismo es uno de los sueños más valorados, lo que los ha llevado a convertirse en uno de los principales grupos de consumidores
Entre los que aparecen desde los viajes de jubilados hasta los más sofisticados tours en cruceros o destinos poco frecuentes de quienes ya han viajado mucho.
Un factor común es la disposición a pasarla bien, y a engancharse en cualquier programa, lo que no suele ser tan frecuente en personas más jóvenes. Así también aparece una novedad en estos viajes, la de realizarlos con apoyos protésicos, que van desde los bastones hasta sillas de ruedas, cuestión que, en nuestro país, lamentablemente aún no resulta frecuente.
La sexualidad y el amor es otro de los grandes desafíos
Ya que aparece una condena social que mira críticamente esta posibilidad de seguir deseando y enamorándose. Particularmente en las mujeres esta posibilidad ha sido más criticada, ya que parecía que el deseo se extinguía con la edad o solo iba asociado al amor. Así también el tema de la belleza, condicionada por el ideal de juventud, comienza a ser cuestionada. Lo que llevó a revalorizar el pelo blanco o incluso, una incipiente crítica a las cirugías estéticas que niegan la posibilidad de una belleza menos obvia y hegemónica.
Todo esto ha generado un incrementado interés en los contactos eróticos y amorosos, siendo las aplicaciones de citas uno de los espacios de más crecimiento facilitando su amigabilidad y definiendo portales específicos. Y sin olvidarnos del crecimiento que tuvo en esta franja etaria el consumo de juguetes sexuales.
Este movimiento, en algunos sentidos, es extraordinario, y en otros, está en ciernes
Creo que la sociedad ha ido tomando conciencia de muchas otras temáticas semejantes como el derecho de la mujer, u otros movimientos sociales que nos muestran que la realidad puede ser vista de diversas maneras y que el bienestar no tiene una sola manera de ser concebido.
Este movimiento de la generación plateada, ha comenzado a andar y seguramente será la revolución que se avecina, o seguramente ya la estemos viviendo.
El nuevo título que llegó a Netflix examina la relación de la expectativa de vida con ciertas regiones globales.
El secreto de vivir hasta los 100 y un viaje por las zonas azules del mundo.
Se sumó al catálogo de Netflix una producción por demás original. Se trata de una investigación en diferentes países por parte de un aventurero que busca las respuestas para lograr una óptima longevidad.
“A principios del siglo XXI, el aventurero y autor superventas Dan Buettner colaboró con National Geographic para descubrir la fórmula de la longevidad. A tal fin, recorrió el mundo durante años en busca de lugares donde la gente viviera mucho más que la media y confirmó el concepto de las llamadas ‘zonas azules’. Sus expediciones lo llevaron a Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia), Icaria (Grecia), Nicoya (Costa Rica) y Loma Linda (California), lugares donde comprobó que había muchas más personas que llegaban a los 100 años que en cualquier rincón del planeta”, así adelanta la sinopsis de Vivir 100 años: los secretos de las zonas azules que encuentras en la plataforma de streaming. Y continúa: “Cada una de esas cinco poblaciones tiene sus secretos, pero también comparten conductas sorprendentes que, según se ha demostrado, favorecen la longevidad y la salud”.
Ancianos en Okinawa, Japón, participan en actividades comunitarias y deportivas, factores claves en su longevidad.
Así, este título revela que cada lugar tiene sus peculiaridades únicas, e identifica factores comunes que contribuyen a la longevidad de sus habitantes. Según estadísticas recientes, dos tercios de la población mundial podrían morir de manera prematura debido a causas prevenibles. En contraposición, las zonas azules parecen ofrecer una guía para evitar ese destino. No es sobre prevenir la muerte, enfatiza el documental, sino sobre aprender a vivir bien.
Buettner, quien ha dedicado dos décadas a explorar estas regiones en el planeta, destaca varios factores cruciales. Uno es la importancia de la comunidad y el sentido de pertenencia. La soledad podría restar hasta 15 años a la expectativa de vida. Otro elemento es la dieta, que varía de una región a otra pero que generalmente es rica en alimentos de origen vegetal y baja en procesados.
Okinawa en Japón, Cerdeña en Italia, Icaria en Grecia, Nicoya en Costa Rica y Loma Linda en California, Estados Unidos son los puntos claves donde la población llega a los 100 años.
El término zona azulse originó con un investigador, Gianni Pes, que descubrió un foco de longevidad en Cerdeña. Desde entonces, el concepto ha sido objeto de numerosos estudios, todos encaminados a entender los hábitos de vida que favorecen una existencia más larga y saludable.
La docuserie, lejos de ser un mero recorrido turístico, brinda un análisis profundo de las prácticas y rituales diarios que componen la vida en estas zonas. Ya sea mediante la participación en actividades comunitarias, la práctica de una dieta equilibrada o el mantenimiento de relaciones sociales fuertes, los habitantes de estos espacios ofrecen lecciones valiosas sobre cómo vivir una vida más larga y significativa.
Dan Buettner, explorador de National Geographic, frente a un mapa de las “zonas azules” globales.
Vivir 100 años: los secretos de las zonas azules parece ser un recurso clave para entender las complejidades de la longevidad humana, al explorar de cerca las prácticas y tradiciones que han sostenido a comunidades enteras durante generaciones. Y aunque laszonas azules pueden parecer mundos aparte, sus lecciones son universales y podrían aplicarse en distintos contextos culturales y geográficos.
El envejecimiento de la población mundial, resultado de la disminución de la natalidad y aumento de la longevidad, es un fenómeno demográfico atendido por investigadores y formuladores de políticas en múltiples áreas. Plantea desafíos en todos los sectores de la sociedad, desde el laboral y financiero, demanda de bienes y servicios, protección social y sanitaria, hasta la estructura citadina y los lazos familiares intergeneracionales.
La OMS estima para el 2050 unas 2.000 millones de personas mayores de 60 años de un total de 9.700 millones. Es decir, un 20% de la población mundial envejecida. El estudio demográfico de Kenneth Johnson revela que en las regiones más desarrolladas del mundo se experimenta un envejecimiento más pronunciado que en las subdesarrolladas, siendo además en las ciudades donde los ancianos son más numerosos.
Destaca Chris Phillipson el incremento en demanda de salud pública. Bloom, Canning y Sevilla enfatizan el impacto del envejecimiento de la población en las tasas de ahorro y consumo, conduciendo a cambios en la inversión y crecimiento económico, reduciendo la fuerza laboral y aumentando la carga en la seguridad social, más las inminentes nuevas relaciones entre el mundo desarrollado y el subdesarrollado para la compensación de sus efectos negativos.
Estos estudios sugieren que el envejecimiento de la población mundial requiere innovadores enfoques interdisciplinarios, como la comprensión de los patrones de morbilidad de James Fries, estableciendo que aunque la esperanza de vida aumenta, es posible retrasar la aparición de las enfermedades crónicas responsables del 80% de muertes y mayor porcentaje de discapacidad, reduciendo los años con falta de autonomía por senectud mediante la promoción de estilos de vida saludables, acortando el periodo de fragilidad.
Así, la OMS promovió políticas de envejecimiento activo, fomentando actividades físicas, mentales y sociales para personas mayores, contribuyendo a mejorar su calidad de vida. Otras propuestas, más recientes, fomentan la inversión en capital humano y la promoción de la participación de las personas mayores en la sociedad y en el mercado laboral, aprovechando su potencial constituido por la experiencia para contribuir a la programación de algoritmos en la automatización de procesos, detección y reparación de fallas.
El envejecimiento de la población mundial será una de las transformaciones sociales más significativas del siglo XXI, que demandará cambios estructurales en la ciudades debiendo ser más inclusivas y acogedores para la fragilidad en todas sus expresiones; repensar las edades jubilatorias con políticas sociales y laborales adaptativas; adecuar las infraestructuras y servicios de salud pública para satisfacer las necesidades de una población envejecida; capitalizar la intergeneracionalidad de cuarto grado no poco frecuente en ciertas familias; repensar las residencias gerontológicas como un continuum social-sanitario y asistencial, sin recurrir a hospitalizaciones para una atención sanitaria de calidad, así como muchas otras cuestiones.
Pero, sobre todo, esta es una oportunidad para cambiar el paradigma de la vejez como negación y etapa superflua de la vida, desarticulando el “edadismo” que excluye, infantiliza, vulnera e invisibiliza a las personas mayores. Sólo así resolveremos los desafíos con dignidad y respeto hacia la persona sin facilismos tan cosificadores de la condición humana como los ya vividos en las etapas más oscuras del siglo XX.
Gracias a los avances de la medicina, la esperanza de vida continúa en aumento. Si en 1950 el promedio mundial era de 46 años, hacia 2050 será de 77. Sin embargo, hay personas que consiguen “el milagro” y superan el centenario. ¿Cuál es el secreto?
Para muchos, la longevidad es un anhelo: vivir varias décadas más por encima del promedio de los 75 u 80 años constituye algo así como un sueño. De hecho, algunas veces se cumple, hay quienes baten records y pasan la barrera de los 100 sin problemas mayores. ¿Qué pasa en los organismos de estos individuos? ¿Constituyen una excepción? ¿Influye una cuestión genética o, más bien, tiene un gran peso el ambiente (esto es, sus condiciones de vida)? ¿Cómo se hace para vivir tanto? Aunque parece un milagro, es pura ciencia.
Una de las posturas que más circulan en el espacio público es la sostenida por investigadores que aseguran que “la vejez es una enfermedad” y que, en este sentido, puede ser curada. El genetista David Sinclair (científico de la Universidad de Harvard y una de las 100 personas más influyentes del mundo, según la revista Time) es un exponente de este enfoque. El envejecimiento de un organismo está directamente relacionado con el envejecimiento de sus células; por ende, la hipótesis es que si se pudiera retrasar este fenómeno, en alguna medida podría demorarse el deterioro de los órganos y de los organismos.
De acuerdo a los aportes de Sinclair, el envejecimiento depende del ADN y también de los estilos de vida. ¿La fórmula sugerida? Una conocida: comer menos y mejor, y sumarle actividad física constante. Pero, ¿con eso alcanza?
Genes, estrés, enfermedades
“La esperanza de vida en las mascotas, por ejemplo, aumentó brutalmente en los últimos 30 años, no solo porque acceden a mejores cuidados médicos, sino también porque la alimentación les mejora su calidad de vida y la prolonga en el tiempo”. Así comienza su fundamentación el bioquímico, investigador superior del Conicet y profesor de la UBA Alberto Kornblihtt. En este sentido, existen componentes ambientales y también genéticos que resultan decisivos para vivir más.
“Entre los genes que se relacionan con la longevidad se pueden mencionar, por ejemplo, aquellos que participan en la vía de la insulina y el metabolismo de la glucosa. Se ha demostrado que aquellas personas que portan una mutación que afecta la señalización de esta vía tienen una vida más larga”, comenta Fabián Norry, biólogo e investigador principal del Conicet. Y completa: “También hay genes del metabolismo de los lípidos que impactan favorablemente a la longevidad”.
Desde aquí, un aspecto a considerar, según Norry, es el estrés oxidativo. Dicha teoría fue propuesta en 1956 y sugiere que “la acumulación de daños en macromoléculas inducidas por los radicales libres es un determinante de la expectativa de vida, no solo en humanos sino también en cualquier especie animal”. El especialista del Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires se refiere a que los radicales libres son moléculas “muy reactivas” que generan las propias células cuando, por ejemplo, las personas respiran. Aunque son necesarias, en exceso generan un estrés oxidativo que, a su vez, daña células y tejidos, y en última instancia, impacta sobre la longevidad.
Los componentes genéticos, completa Kornblihtt, se vinculan, asimismo, con la propensión a generar enfermedades como el cáncer. “Cuanto más viejo sos, mayores son las probabilidades de que emerja la enfermedad. Por ende, mientras algunas personas se volverán más susceptibles a desarrollarla, otras no”, dice. Y continúa: “En las personas centenarias suele ocurrir que, aunque sus células envejecen, no comprometen ningún órgano. Tuvieron la suerte, ya sea por la alimentación o por background genético, de no desarrollar ningún tumor maligno que las matara”.
Como dato adicional, también es cierto que el estado inmune de un individuo (que puede destruir un tumor sin que este siquiera lo perciba) en algunas personas actúa mejor que en otras. Las defensas son silenciosas pero efectivas.
Comer (bien) para vivir (más)
“Aquellos que durante su vida fueron muy poquito al médico y vivieron hasta los 100 años son personas que, probablemente, fueron favorecidas por un aspecto genético y también por la alimentación”, explica Kornblihtt. La microbiota –o microorganismos que colonizan y habitan el intestino grueso– genera sustancias que pasan a la circulación sanguínea y que pueden actuar como factores positivos o negativos para la salud.
Son varios los especialistas en longevidad y envejecimiento que aprovechan cada ocasión que pueden para reforzar la premisa: una buena alimentación puede ser clave para retrasar el envejecimiento. “Todos los alimentos que tengan grasa animal, es decir grasa saturada, contribuyen a incrementar los niveles de colesterol y pueden conducir a una ateroesclerosis (se tapan las arterias y producen infartos). La dieta mediterránea, que incluye pescado (un animal que no posee mucha grasa saturada) y aceite de oliva, representa una opción buena y necesaria. Muchas veces se confunde: no hay que bajar las grasas totales, sino disminuir las saturadas y reemplazadas por las insaturadas”. Norry apunta: “Una dieta pobre en calorías contribuye más a la longevidad que una rica en calorías. Se realizaron muchos estudios en diversos organismos y se vio que la mediterránea es favorable para aumentar la longevidad”.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Harvard y difundido por el American College or Cardiology plantea que una de las claves estaría en el consumo del aceite de oliva. Según los argumentos, consumirlo en reemplazo de otros productos como las mantecas o mayonesas extendería la vida de las personas. De acuerdo a un análisis realizado en 92 mil voluntarios, quienes lo hacían, afrontaban un 34 por ciento menos de posibilidades de padecer enfermedades letales. Sin embargo, como es de esperar, el trabajo necesita ser complementado.
Esperanza y desesperanza de vida
La historia, en parte, le da cierta razón a David Sinclair y su enfoque de pensar a la vejez como una enfermedad. En la Edad Media, en promedio, los seres humanos vivían 35 años. Si no dependiera del ambiente (y de las posibilidades de acceder a agua potable, a condiciones sanitarias y medicamentos) esa transformación radical que se vincula con duplicar la esperanza de vida hoy no tendría mucha explicación.
De acuerdo a la División de Población de las Naciones Unidas, la esperanza de vida en el mundo se incrementó de 46.5 años en 1950 a 71.7 en 2022. Hacia 2050, se prevé que esa cifra podría seguir en aumento y llegar a 77.3. Un dato a destacar es que, a excepción de África, la brecha entre las diferentes regiones del mundo parece cerrarse: Asia y América Latina y el Caribe se acercan a los números que durante mucho tiempo solo destacaban en Europa y América del Norte. Hacia mediados del siglo XXI, tanto Asia como Latinoamérica podrían rondar los 80 años de promedio. En la actualidad, Japón, Suiza, Singapur, España e Italia son las cinco naciones que están en los puestos más altos de la esperanza de vida, con cifras que se acercan a 84 y 83 años de promedio.
Según Statista, hacia fines de julio, la lista de personas más longevas del mundo era liderada por la española María Branyas Morera, con 116 años y 144 días. Luego le siguen la japonesa Fusa Tatsumi (116 años y 92 días), la estadounidense Edie Ceccarelli (115 años y 171 días), la japonesa Tomiko Itooka (115 años y 64 días) y la brasileña Inah Canabarro (115 años y 48 días).
Lo que para algunos puede provocar vértigo es proyectar qué sucedería si, de acuerdo a la postura de mentes como la de Sinclair, no solo algunas excepciones sino todo el planeta pudiera vencer a la vejez y, en efecto, a la muerte. Para este interrogante aún no hay respuestas desde la ciencia, aunque sí desde la literatura. De hecho, el nobel portugués José Saramago ya lo imaginó en su libro Las intermitencias de la muerte, donde enumera con un sarcasmo quirúrgico todos los problemas que afrontaría un mundo programado para la muerte y no para la inmortalidad.
En el último tiempo, la medicina ha combatido la muerte con tratamientos cada vez más innovadores, que buscan mejorar el paso de los humanos por este planeta. Para otros, por el contrario, la cantidad de años no se traduce en calidad y esperan su final, desprovistos de cualquier ambición. Mientras tanto, la muerte constituye un eslabón fundamental de la vida y todos los humanos saben que tarde o temprano culminarán en el mismo destino.
Distintos estudios han comprobado que aprender habilidades del día a día mejoran los procesos y habilidades cognitivas de adultos mayores.
El edadismo, señala la OMS, es un prejuicio basado en la edad
Las cremas faciales antiarrugas, espectaculares con la moda de hoy y hasta las películas en cartelera siempre retratan a protagonistas jóvenes; los medios de comunicación promocionan que el ser joven determina el valor de las personas. Desde siempre ha existido el rechazo hacia los adultos mayores, pero ha sido tan normalizado que pasamos por alto el elefante rosa que ocupa la habitación entera: el edadismo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el edadismo como “los estereotipos (cómo pensamos), prejuicios (cómo sentimos) y discriminación (cómo actuamos) hacia otras personas o nosotros mismos basados en la edad”. Mientras que este tipo de discriminación afecta a todas las personas desde la niñez en adelante, este es mucho más notable en el sector de la tercera edad; donde globalmente, una de cada dos personas discrimina a otros basados en la edad. Lo cual resulta irónico, porque nadie se salva del envejecimiento y al final, sería como discriminarse a uno mismo.
Pensémoslo. Cuando vemos a una persona mayor utilizando las redes sociales del momento nos impresionamos, o también cuando les hablamos de manera lenta y pausada desde el primer momento lo consideramos como un estilo de “etiqueta” hacia estas personas. Estos son algunos ejemplos de edadismo que hemos adoptado y estandarizado, pero debemos tener en cuenta que puede tener consecuencias negativas en la salud, bienestar y derechos humanos de la persona; incluso en la percepción de ellos mismos.
A causa de cómo los medios de comunicación han retratado al sector de la tercera edad a lo largo de los años, los estereotipos que los caracterizan se enfocan en el deterioro de su salud mental y física, retratándolos como incompetentes, inútiles, olvidadizos, no atractivos, aislados, etc. Esta mentalidad es muy dañina por lo que se ha demostrado que personas que adoptan esta manera de pensar llegan a morir alrededor de 7.5 años antes de lo que lo harían otras con una perspectiva más positiva hacia el envejecimiento.
Se creía que el cerebro era una estructura rígida al llegar al final de la etapa de desarrollo a los 25 años de edad, pero se ha demostrado que no es así y que continúa desarrollándose toda la vida
No puedes enseñarle trucos nuevos a un perro viejo… ¿o sí?
Siendo la forma de discriminación más aceptada en el mundo (incluso más que el racismo y el sexismo) según la OMS, el edadismo demuestra que bloquea a las personas para seguir desarrollándose en nuevas áreas, o como dice la frase: “no puedes enseñarle nuevos trucos a un perro viejo”. Lo cual está equivocado ya que, sin importar nuestra edad, toda la vida podemos seguir aprendiendo, incluso se ha creado un concepto para eso, el cual es el aprendizaje a lo largo de la vida.
Anteriormente, se pensaba que el cerebro era una estructura rígida al llegar al final de la etapa de desarrollo a los 25 años de edad. Empero, estudios han demostrado que no es así, y que nuestro cerebro en realidad continúa desarrollándose toda la vida. Incluso, a una edad avanzada, el cerebro todavía es capaz de crear nuevas conexiones neuronales para responder a nuestro entorno; sin embargo, para lograrlo debemos continuar aprendiendo continuamente, ya que al no hacerlo el cerebro se encoge y las conexiones comienzan a disiparse.
Debido a lo que nos han adoctrinado sobre la vejez, podemos pensar que es imposible aprender cosas nuevas como resultado del deterioro físico y cognitivo. También, aunque existen padecimientos que deterioran el proceso cognitivo de las personas como el Alzheimer o la demencia, esto no sucede para todas las personas; dejando libre el camino para aprender. Asimismo, existen deficiencias físicas, como por ejemplo, no es lo mismo correr un maratón en tus veintes que a tus cincuentas, eso no impide que puedas realizar este tipo de actividades, solo serán en menor intensidad.
¿Y por qué una persona mayor debería de aprender si ya sabe cómo trabajar o está cómodamente retirado? Fácil, para tener un buen estado emocional y tener una mente y cuerpo sano para esta etapa de la vida. Cabe recalcar que no es suficiente con mantener una mente sana, sino que debemos hacerla crecer. Hemos escuchado que, con el fin de evitar el declive cognitivo, las personas mayores deben activar su mente a través de actividades como crucigramas o manteniendo una dieta saludable, sin embargo, aprender habilidades que hagan crecer el cerebro es mucho más beneficioso que mantenerlo activo. De hecho, estudios comprueban que aprender habilidades del día a día (usar un smartphone, aprender un idioma, pintar, etc.) mejoran los procesos y habilidades cognitivas de adultos mayores.
Otra razón para continuar aprendiendo durante esta etapa de la vida, es para que la persona pueda vivir su independencia. En vista de que todo hoy en día es tan cambiante y dependiente de la tecnología, es necesario actualizarse constantemente en las nuevas tendencias para no incentivar la dependencia funcional en otras personas y poder hacer las cosas uno mismo.
Las principales barreras para el aprendizaje en adultos se da en los entornos desalentadores
El edadismo en el aprendizaje
No obstante, siendo el prejuicio más aceptado en el planeta, el edadismo presenta diversos obstáculos cuando se trata de aprendizaje. No solamente existe la barrera interna que hace que una persona se menosprecie por su edad, sino que también existen barreras externas.
Se dice comúnmente que los infantes son como esponjas que absorben habilidades y aprendizajes muy rápido, lo cual se debe parcialmente a que los infantes son constantemente animados por sus familiares y maestros en entornos estimulantes donde se le da la máxima prioridad a su desarrollo cognitivo. Por otro lado, para los adultos mayores es todo lo contrario, puesto que ellos por lo general se encuentran en entornos desalentadores para su aprendizaje y el acceso a recursos y maestros es mínimo.
Otro obstáculo que puede ser muy desmoralizante para continuar aprendiendo a edad avanzada, es el trato que en muchas ocasiones se les da a estas personas en el campo laboral. Desafortunadamente, es a ellos a quienes se les dan menos oportunidades para seguir afinando sus habilidades por medio de capacitaciones, ya que hay preferencia por los empleados más jóvenes.
La negatividad que ocasiona el edadismo puede ser extremadamente desmotivante para muchas personas y hacerlas dudar de ellas mismas, creando en los adultos mayores un sentimiento de rechazo hacia el aprendizaje y pensar que “son demasiado viejos para aprender”.
Gracias a la tecnología se puede aprender a través de diversos medios como: cursos, MOOCs, audiolibros, ect.
No todo se torna gris
El tiempo es un gran maestro. Es gracias al paso de los años que atravesamos por diferentes etapas de nuestras vidas, las cuales significan nuevas experiencias y enseñanzas que ayudan a que nuestras habilidades incrementen. Algunas de estas son:
Vocabulario: Será más extenso y floreado, y mejorarán tus habilidades de comunicación con el tiempo.
Razonamiento inductivo: Basándote en la experiencia adquirida, será más sencillo resolver problemas y tomar la mejor decisión más rápido.
Matemáticas: Tendrás más tiempo practicando matemáticas que las personas más jóvenes.
Optimismo: En general, los adultos mayores tienen una perspectiva más positiva de su entorno, a diferencia de los jóvenes.
Satisfacción: Te sentirás más contento con lo que has realizado a lo largo de tu vida, lo cual impulsará que quieras continuar aprendiendo nuevas cosas.
Es importante hacer hincapié en que es gracias a la tecnología que existe hoy en día que el aprendizaje se puede obtener a través de diversos medios como: cursos, MOOCs, audiolibros, etc., lo cual hace que aprender nuevas habilidades sea más accesible a través de una infinidad de plataformas. Asimismo, en los últimos años se han visto esfuerzos de parte de universidades en todo el mundo para integrar programas académicos (y muchos de bajo costo) para adultos de la tercera edad.
Debemos aprender a valorar y apreciar cada etapa de nuestras vidas, incluyendo la vejez. Las personas no tenemos una fecha de caducidad para el aprendizaje, y siempre podremos descubrir un nuevo talento o algo en lo que no sabíamos que teníamos facilidad para hacer. Dejemos que la vida nos sorprenda y evolucionemos constantemente.
Envejecer es un proceso extraordinario en el cual te conviertes en la persona que siempre debiste ser.
Emma Thompson protagoniza una historia íntima, divertida y conmovedora sobre la exploración erótica de una mujer madura. A partir del próximo jueves 4 de agosto vas a poder disfrutarla en los cines.
“El sexo es tabú”. El sexo, ¿es realmente un tabú? Sí, aunque no lo creamos, y en pleno siglo XXI, hablar de ciertas cosas sigue siendo un tanto vergonzoso e incómodo. En el extremo opuesto de este discurso se acumulan las fantasías de la ficción, que pocas veces se alinean con la realidad de la intimidad entre dos (o más) seres humanos. Como cualquier película, Buena suerte Leo Grande apunta al entretenimiento, pero también busca la reflexión sobre esos temas que pocas veces se enuncian en voz alta: sexo, deseo, placer y frustración, sobre todo, en la edad madura.
Nancy Stokes (Emma Thompson), maestra jubilada y viuda, espera ansiosa en una anónima habitación de hotel. Llaman a la puerta y frente a ella está Leo Grande (Daryl McCormack), el joven trabajador sexual que contrató para atravesar nuevas experiencias. Este primer encuentro no será el único, y aunque los servicios del acompañante no son nada baratos, la mujer está decidida a dejarse llevar por su encanto e iniciativa, tratando de alcanzar esa satisfacción que no logró durante su matrimonio. En el camino no solo hay buen sexo, también hay conversación, cambios en la dinámica de poder y una conexión que ninguno de los dos estaba esperando, aunque resulta muy bienvenida.
Hay mucho que decir entre dos personajes que se encuentran para tener buen sexo, y mucho que no se puede expresar con palabras. Me encanta trabajar con el deseo, nuestros deseos y necesidades, la forma en que nuestros deseos compiten entre sí y la forma en que tratamos de rechazarlos o aceptarlos.
Directora Sophie Hyde
No hay edad para el placer
“Buena suerte Leo Grande es un recordatorio de que alguien improbable podría liberarte de tus propias limitaciones de una manera pequeña pero significativa. Y que la búsqueda de intimidad y conexión puede ser poderosa, valiente y necesaria”
asegura la directora Sophie Hyde, que logra sumergirnos en una historia simple e intimista, que casi nunca se aleja de las cuatro paredes de esa habitación de hotel.
Hay algo teatral y poderoso a lo largo de la película, sensaciones palpables y una honestidad pocas veces vista en la pantalla, sea del tamaño que sea. “Derriba un montón de mitos, en especial, aquel que sostiene que el mejor sexo se tiene de joven”, declaró la sexóloga Cecilia Ce. “Nos permite instalar temas que son definitivamente un tabú. En mi caso, debo confesar que en este momento me siento en la plenitud de mi vida. Ahora que dejé ser un objeto sexual y me valoran por todo lo que soy”, sumó la intérprete.
Emma Thompson y Daryl McCormack, los protagonistas de este nuevo film que promete derribar tabúes.
Para la directora y su guionista, Katy Brand, este tipo de relatos son vitales en un mundo actual tan dividido: “Nuestros cuerpos, nuestra vergüenza, nuestras malas comunicaciones, nuestras conexiones y frustraciones sexuales son divertidos, conmovedores y, a menudo, trágicos y, creo, anhelamos historias que nos reflejen, nos desafíen y nos permitan considerar cómo nos tratamos unos a otros”. En esa identificación con los personajes reside la clave para el éxito del film, despojado de los efectismos, golpes bajos y estereotipos que suelen adornar estas narrativas.
Es muy interesante lo que aporta sobre la maternidad. Me parece una estafa lo que nos cuentan a las mujeres sobre lo que es ser mamá. No somos sacrosantas por parir un hijo. Es un gran aprendizaje y está muy bien que no dejemos de hacer lo que nos gusta en pos de cuidar la prole. Es una gran película que nos hace comprender la urgencia de comenzar a ver a la gente no como estereotipos, sino como personas.
Leonor Benedetto
Cuerpos (y deseos) reales
La naturalidad es la gran enemiga de Hollywood, siempre intentando vender una imagen hegemónica y perfecta cuando se trata de sus actores y actrices. La edad es otra cuestión a destacar, como si los ‘mayores’ no tuvieran historias interesantes para contar. “No estamos acostumbrados a ver ‘cuerpos no trabajados’ en la pantalla grande. Sabía que Nancy tendría un cuerpo normal, el cuerpo de una mujer de 62 años que ha tenido dos hijos”, declaró Emma Thompson durante la presentación de la película en el último Festival de Cine de Berlín.
La actriz, siempre con su honestidad brutal a flor de piel, habló de sus propias experiencias y lo difícil (y horrible) que resulta plantarse frente al espejo cuando “toda la vida nos han lavado el cerebro para odiar nuestros cuerpos. Es un hecho, todo lo que nos rodea nos recuerda lo imperfectas que somos y todo lo que está mal con nosotras”. Su Nancy no es diferente y, al final, encuentra placer y aprecio por su cuerpo, pero Thompson reconoce que ver su reflejo desnudo es una de las cosas más difíciles que tuvo que hacer, aunque también fue un gran catalizador para la aceptación.
La actriz nuevamente se pone en los zapatos de un personaje desafiante, que a lo largo de la película descubre qué es el amor propio y, a su vez, la sexualidad.
El sexo –siempre con consentimiento– y el cuerpo son fundamentales en la película. Las realizadoras no romantizan el trabajo sexual, ni banalizan la relación entre estos dos extraños. “Lo sexy es la intimidad, la emoción, el tacto, las sensaciones, la forma en que alguien puede dejarte sin aliento y la realidad de dos cuerpos humanos alejados de los símbolos de lo que se supone que debemos pensar que es sexy, públicamente”, suma Hyde, y sabe que su acercamiento es novedoso.
Thompson entiende que “el placer femenino no se considera importante”, no es una prioridad en ninguna lista. De ahí el gran atractivo de Buena suerte Leo Grande: celebrar las reacciones y singularidades de estas dos personas que exploran su erotismo, respuestas que pueden ser tan divertidas como conmovedoras y excitantes.
Después de casi dos años de no haber podido disfrutar las producciones en la pantalla grande, Emma Thompson se apropia de los cines con un planteo introspectivo, común e hipnotizante para, una vez más, cautivar por completo a su audiencia.
En las plataformas para buscar pareja, la generación de más de 60 es la que más creció. En promedio un usuario tiene 7 coincidencias por semana y buscan amabilidad como cualidad del otro.
En Argentina y el resto del mundo, es cada vez mayor el número de personas de 60 años en adelante que elige buscar pareja a través de las aplicaciones de citas.
Business Insider calculó que, en los últimos 10 años, el segmento de usuarios de aplicaciones de citas en línea mayores de 60 años ha crecido más rápido que otras categorías, analizan desde Kismia, la app de citas con más de 48 millones de usuarios en el mundo y 2,5 millones en la Argentina.
Según un estudio realizado por la empresa estadounidense Choice Mutual, la mayoría de los encuestados mayores de 55 considera que las apps de citas son una de las mejores formas de conocer gente, mejor que cualquier evento, actividad o ámbito laboral.
En promedio, un usuario de Kismia mayor de 60 años en nuestro país recibe unas 7 coincidencias por semana. Del total de participantes, el 8% tiene más de 60 años; mientras que solo el 1,5% supera los 70. En los números generales, se observa mayor presencia de hombres que de mujeres en esta aplicación. La mayoría busca conversaciones y amistad (31%), alrededor del 30% busca algún tipo de relación y el 25% busca citas ocasionales.
Algunos especialistas en familia, pareja y multifamilias, aseguran que entre sus pacientes esta forma de relacionarse es la más elegida. Es muy extraño que se dé una presentación fuera de las aplicaciones, no lo veo en forma frecuente. Existe, obviamente, pero los que quieren conocer a alguien lo hacen más por apps –plantea–. Como está siendo bastante común, podríamos hablar de algo que se volvió ‘normal’. Esto produjo un cambio en su valoración. Cuando era infrecuente, las apps se ligaban a aquellos que tenían dificultades para formar pareja. Hoy está normalizado conocer al otro de esta forma. Nadie es descalificado por estar en una aplicación.
Claramente, las preferencias después de los 60 años para encontrar una compañía no son las mismas que a los 20, tampoco que a los 40. El 90% de los usuarios consultados por la aplicación Bumble, de entre 59 y 77 años, señaló que la amabilidad es la cualidad más importante en una potencial pareja. En efecto, 8 de cada 10 encuestados aseguraron que prefieren alguien amable por sobre alguien atractivo.
Bumble, que cuenta con más de 100 millones de usuarios en todo el mundo, también afirma que 1 de cada 3 personas (39%) “le están dando una segunda oportunidad al amor, después de salir de un matrimonio o de una relación seria”. De este porcentaje, el 36% elige usar aplicaciones de citas por primera vez.
Si bien muchos creen que la falta de conocimiento en la tecnología es un impedimento para participar en las aplicaciones, los mismos usuarios aseguran que son sistemas sencillos.
Según un estudio realizado por la empresa estadounidense Choice Mutual, la mayoría de los encuestados mayores de 55 considera que las apps de citas son una de las mejores formas de conocer personas.
De hecho, ya existe una aplicación diseñada para los usuarios de más de 50 años, que se focaliza en sus necesidades. Se llama Ourtime y forma parte de Match Group, que engloba apps populares como Tinder y OkCupid. Se dirige exclusivamente a la generación silver, compuesta por los miembros del baby boom que nacieron entre 1946 y 1964 y hoy tienen entre 59 y 77 años.
Esta aplicación, con importante presencia en España, busca tener un diferencial con respecto a las que suelen utilizar los menores de 30. Para elegir a los candidatos, hay que responder un cuestionario donde el atractivo físico pasa a un segundo plano. A su vez, Ourtime ofrece el servicio de un chat con una asistente virtual que asesora a los usuarios durante este proceso y cuenta con un love coach virtual que da consejos sobre las citas. Incluso hay asesoramiento privado, con un costo extra.
En sus comienzos, Facebook funcionó como una red para socializar pero no apuntaba a conseguir pareja. Sin embargo, los usuarios la fueron adaptando a sus necesidades y hoy es la red social más popular entre las personas mayores de 60 para conocer a alguien, ya que muchas de ellas no se sienten del todo cómodas con las apps de citas. Así, los usuarios pueden sumarse a grupos segmentados por edades e intereses. Además, esta red social incorporó hace un tiempo la sección Facebook Parejas, donde hay que crearse un perfil especial, independiente al que tienen todos los usuarios (sin que sea necesario hacer una nueva descarga).
A diferencia de las apps, donde el intercambio es privado e individual, en los grupos de Facebook los participantes suben una publicación con su foto y cuentan algo de ellos. “Somos muy estrictos en lo que se refiere al respeto hacia el otro. No permitimos faltas de respeto ni vocabulario que no corresponda. Esto hace que nos lleve muchas horas del día para ‘cuidarlo’, pero así logramos que el grupo sea diferente a muchos donde vale todo”, concluye Patricia.
“Somos muy estrictos en lo que se refiere al respeto hacia el otro. No permitimos faltas de respeto ni vocabulario que no corresponda. Esto hace que nos lleve muchas horas del día para ‘cuidarlo’, pero así logramos que el grupo sea diferente a muchos donde vale todo”