Por primera vez en la historia, en las empresas conviven cinco generaciones: Tradicionales, Baby Boomers, Generación X, Generación Y, Generación Z. Esto obliga a cambiar el choque generacional por la lógica de la cooperación intergeneracional.
En la actualidad nos encontramos frente al impacto de varios indicadores a nivel mundial: el aumento de la esperanza de vida y su consecuenteenvejecimiento poblacional; la reducción acelerada y sostenida de la tasa de natalidad; y en paralelo se va instalando la tendencia de desfinanciación de los sistemas jubilatorios.
Esto traerá como consecuencia que la población mundial va a estar compuesta por más adultos mayores que población en edad de trabajar y de este modo, la demanda sobre los recursos del sistema previsional será mayor.
La diversidad generacional ingresó así en la agenda global, dado que se ve la necesidad de enfrentar el envejecimiento demográfico a través de políticas organizacionales que incrementen el número y la productividad de las personas de +50 años, que conviva en el mercado de trabajo con las generaciones más jóvenes.
Los que pasaron los 60 años hoy son jóvenes
Este fenómeno no implica que seremos “viejos” más tiempo, sino que tendremos más años de vida saludable, lo cual se puede sintetizar en una fuerza laboral más enérgica, ágil y dinámica durante más años. Se trata de un grupo poblacional a medio camino entre la edad adulta y la ancianidad que, además de querer trabajar durante más tiempo, no puede ahorrar el suficiente dinero para sostenerse durante 30 años de vida inactiva jubilada. Esto implica un cambio en las reglas de juego.
Para ello, es esencial que ejecutivos/as y líderes de las organizaciones tanto privadas como públicas de los más diversos sectores (empresas multinacionales, nacionales, Pymes, ONGs, organismos internacionales, municipalidades, gobiernos provinciales, áreas de la administración pública central) estén preparados y se adapten a esta transición, e inscriban en sus propias agendas el diseño de estrategias de longevidad.
El 70% de las empresas argentinas no contrata a mayores de 55 años
Por primera vez en la historia, en las organizaciones conviven cuatro o cinco generaciones en el mismo tiempo/espacio de trabajo (Tradicionales, Baby Boomers, Generación X, Generación Y, Generación Z). Cada generación tiene su cultura, sus valores, sus ideales, sus gustos y su lenguaje propio. De ahí que es necesario reflexionar acerca de qué aporta cada generación, para salir de la lógica de la adversidad generacional e ingresar en la lógica de la cooperación intergeneracional, que beneficia y fortalece a todas las organizaciones.
Las empresas hoy tienen un verdadero desafío, que consiste en que todas las generaciones convivan y trabajen en sinergia, para enriquecerse recíprocamente y entiendan sus diferencias como un valor agregado. En ese sentido, es esencial la elaboración de nuevas estrategias y la aplicación de políticas organizacionales que desmitifiquen el edadismo profesional, a través de la adaptación de sus procesos de reclutamiento que incluya personas de +50 años —que hoy son jóvenes, activas y autónomas. Esto va a permitir a las organizaciones, tanto privadas como públicas, reducir la alta rotación de personal, mitigar los conflictos intergeneracionales, y aumentar así, su productividad y performance.
Tabú empresarial: ¿Qué edad tiene el candidato ideal?
Además, es importante considerar al envejecimiento poblacional como una oportunidad, ya que las personas +60 años con continuidad laboral hoy ya son el foco de las empresas, porque son una de las franjas que más consume: se trata de la Economía Silver.
Ellas tienen un poder adquisitivo interesante para el mercado, navegan y consumen por Internet y representan un gran potencial como consumidora/es de bienes y servicios en sectores como la industria del ocio (turismo, cultura, deportes, gastronomía), bancos (algunos están repensando ampliar la edad máxima para créditos hipotecarios), educativo (inicio de nuevas carreras, aprendizaje de nuevos conocimientos y habilidades en crecimiento), como también, la apertura de negocios, emprendimientos y startups.
Parafraseando a Pablo Massa, cofundador de StillJobs, en un contexto laboral cada vez más competitivo y complejo, con una fuerte demanda de líderes por parte de las empresas, es imperioso romper paradigmas y estereotipos de edad, apostando por la capacidad y experiencia acumulada del talento +50.
Hemos entrado en una “sociedad de vidas largas” donde la mayoría de nosotros llegaremos a ser personas longevas. Para comprender cabalmente lo que estamos viviendo el primer desafío es modificar las representaciones de la vejez.
Cabe entonces preguntarse sobre la longevidad y explorar esa cualidad de los seres vivos asociada al hecho de vivir muchos años. Pero, últimamente, usamos el término longevidad para referirnos a que las personas hemos conseguido prolongar la vida y hemos reducido a mínimos históricos la mortalidad.
Estamos entonces en un camino cercano al punto de la longevidad extrema y aunque creemos que la longevidad extrema es algo propio de los países de alto poder económico o de situaciones particulares relacionadas con las zonas azules (lugares donde viven las poblaciones más longevas del planeta) los datos indican que en Latam cada vez vivimos más y esta es una tendencia mundial. Aclaro que ocurre como tendencia porque hay lugares donde la expectativa de vida apenas supera los 50 años.
Pero, como regla general, antes las personas nos jubilábamos a los 60 o 65 años y a los pocos años nos moríamos, ahora en Argentina, concretamente, desde 1960 la esperanza de vida viene en ascenso, siendo el punto inicial los 63,98 años y llegando a su punto más alto en 2019 con un promedio de 77,28 años. Según proyecciones la población de mayores de 60 años supera los siete millones de personas, de las cuales el mayor incremento se observa en los mayores de 80 años.
En lo que respecta a la esperanza de vida al nacer, para el 2023 fue de 78 años -cifra mayor al promedio de la Región de las Américas-, esta cifra representa un incremento de 4.1 años respecto de lo informado en el 2000.
En Argentina viven 15.491 personas que tienen 100 años o más, lo cual nos parece difícil de creer. Por lo menos a mí, que vengo siguiendo este tema, me resulta algo extraordinario. Pero no debería ser así, efectivamente los datos de Argentina coinciden en que también: «A nivel mundial, el segmento de la población que está experimentando un crecimiento más rápido es el más viejo. La proporción de centenarios es la que más rápido crece en la población, seguida del grupo de 80 a 99 años», indicaba, hace ya 5 años, un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Surge la pregunta, entonces, ¿hablamos de sociedades más viejas? No, hablamos de vidas más largas. No es lo mismo, y entender esta nueva realidad no es fácil, nos llevará tiempo.
Para comprender cabalmente lo que estamos viviendo el primer desafío es modificar las representaciones de la vejez, captar las promesas de este nuevo mundo de la longevidad y en lugar de entrar en pánico por ellas convendría encontrarles las facetas positivas. Porque, lo cierto es que la longevidad tiene su encanto, que estamos descubriendo, y este escenario demográfico ha abierto un enorme campo de oportunidades
Querría detenerme unos minutos en las oportunidades que trae la longevidad para el mundo empresarial y en la economía de los silvers o silver economy.
¿Qué es la silver economy?
La silver economy -o economía plateada- incluye todas aquellas actividades económicas, productos y servicios destinados a satisfacer las expectativas y necesidades de los mayores de 50 años. Este concepto, derivado del llamado silver market surgido en Japón durante la década de los setenta para referirse al mercado senior, aglutina a sectores tan diversos como la salud y el bienestar, la banca, la automoción, la energía, la vivienda, la formación académica y el aprendizaje a lo largo de toda la vida, las telecomunicaciones, digitalización, turismo, ocio, construcción (adaptación de viviendas), cuidado y más ampliamente todo lo que llamamos “e-autonomía” (asistencia remota activa o pasiva, geoasistencia, videovigilancia, telemedicina, camino de luz, etc.).
La tecnología es una ayuda para todas las edades y un pilar fundamental de la economía de la longevidad. Tomando esto en cuenta el BID Lab lanzó en Argentina el proyecto SilverTech, la idea es que, aprovechando el talento y la experiencia de las personas mayores, se genera inclusión laboral mediante el uso de la tecnología. El proyecto convocó a Eidos, Diagonal, Accenture, Microsoft y Salesforce para apalancar el talento senior, la capacitación, la educación a lo largo de toda la vida y el uso de la tecnología. El objetivo del proyecto es mejorar la empleabilidad de las personas de más de cincuenta años.
En esta línea, desde el Centro de Innovación Social de la UdeSA desarrollamos la Iniciativa para una Longevidad Positiva y en 2022 publicamos el texto “La Revolución de la Longevidad. Las Oportunidades Estratégicas para las Empresas”.[1] Allí, se pueden ver los vídeos de las presentaciones de casos muy diversos de empresas argentinas que siguen las tendencias silver en negocios, productos y servicios donde se observa que: “El rol de las empresas es un engranaje fundamental para el desarrollo de la economía de la longevidad y también que en Argentina hay propuestas innovadoras que demuestran que la economía silver es una oportunidad para todo tipo de empresas, y estas prácticas, en la medida que se conocen, permiten generar aprendizajes compartidos.”
Longevidad positiva, un camino a la innovación radical de productos y servicios.
Frente a la revolución de la longevidad necesitamos generar propuestas evolucionarias y creativas porque estamos en un momento único en el que deberíamos romper con los moldes y ciertas maneras de hacer muy ancladas en modelos de la vejez del pasado. Tenemos el desafío de inventar nuevas narrativas, generar opciones inesperadas, porque hoy podemos ofrecer imágenes muy distintas, y propuestas de valor significativamente diferentes de la madurez.
Esta necesidad de cambio nos lleva directo al concepto de innovación radical. Este campo de desarrollo de experiencias, productos y servicios que se crean de modo que el público las encuentra más significativas que las ofertas actuales ya que trascienden las necesidades existentes. Es decir, que cubren necesidades que los clientes no saben que tienen, todavía. No sabemos que ahora aspiramos a vivir mucho pero también a vivir bien. Todavía no sabemos que queremos que la nueva longevidad sea positiva. Queremos que nos den razones completamente nuevas para producir, comprar, usar, vivir y madurar. Queremos que los seniors sean prosumidores y protagonistas. Queremos que empresas, proveedores y clientes logren descubrir y construir juntos esta nueva realidad silver.
Para los especialistas en marketing, últimamente muy jóvenes, que tienen como clientes a marcas deportivas, alimenticias, de entretenimiento, de bienes raíces, de salud, de turismo, de servicios o de inversiones: sepan que hay un enorme potencial en el mercado de los seniors. Solo hay que entender que no los entendemos. Son un grupo peculiar, y me animo a decir paradójico, tienen demasiados años para sentirse jóvenes y son demasiado jóvenes para sentirse viejos. No son aún ancianos, pero tampoco les gusta que los traten como jóvenes, o que los infantilicen, … ni que les digan abuelos quienes no son sus nietos.
Los “viejos” actuales muestran una nueva manera de madurar y son muy diferentes a sus padres y abuelos. Las características de las nuevas generaciones de personas mayores señalan que pueden ser muy disruptivas, y, disculpen mi entusiasmo, he visto en ellas verdaderos agentes de cambio capaces de imaginar y colaborar con el resto de las generaciones en la construcción de una sociedad más próspera.
En otras palabras, así como en otros países se está dando una importancia especial a los seniors, en Argentina también nos encontramos con un segmento que crece cada día en número, en capacidad, en expectativas y necesidades que se ven poco satisfechas por las empresas y marcas o servicios. Pareciera que no pueden ver más allá del mercado joven mientras que los silver -con su enorme potencial- están invisibilizados y quedan fuera del radar. Además de oportunidades están perdiendo dinero.
Detener la ceguera cuantitativa y explorar la diversidad senior.
Frente a la ceguera cuantitativa que existe respecto del mundo silver, Tsunami LATAM se convirtió en el estudio sobre madurez más grande del mundo. Para poder entender el comportamiento, las necesidades y los sueños de las personas latinoamericanas mayores de cincuenta y cinco años se realizaron más de veinte mil encuestas en Argentina, Uruguay, Perú, Colombia, México y Brasil, a partir de entrevistas cuantitativas y cualitativas.
Tener información actualizada y confiable es una prioridad para visibilizar al colectivo silver, que en Argentina es el responsable del 31.2% del consumo y en el mundo es un mercado de quince billones de dólares. Conviene poner esto en la agenda de las empresas, los emprendedores, las agencias de publicidad, las universidades y los Gobiernos, ya que en Tsunami LATAM señalan que los seniors, además de invisibles para la sociedad, son consumidores ignorados por las marcas. Esto es así, en Cannes, en una rueda sobre consumo senior, el 70% de los creativos afirmó que nunca recibieron un brief[2] relacionado con esta generación, nunca los pensaron como clientes.
Justamente, conversé sobre el tema de la economía silver y la necesidad de información actual, precisa y focalizada en nuestra realidad con el economista Alejandro Trapé, director del Centro de Investigaciones y Vinculación Económica de la de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Cuyo. El doctor Trapé propone trabajar en las diferencias que existen dentro de los distintos países y regiones ya que debería haber alguna rama de la economía plateada que se dedicara a las personas mayores de países con economías menos poderosas que las europeas, japonesa o norteamericana. Para nosotros, dijo Trapé, es necesario poner foco en los países latinoamericanos tomando en cuenta que las situaciones concretas de los silver son muy distintas.
Por eso mismo, desde el SEF LATAM, que en noviembre de este año realiza su cuarta edición, se prestará atención a las sugerencias de Trapé. Se decidió invitar a representantes nacionales y a referentes regionales del ecosistema silver y así continuar esta tarea fascinante de hacer camino al andar.
En resumen, la longevidad positiva nos presenta un escenario lleno de oportunidades para el desarrollo económico y la innovación plateada. Es hora de cambiar nuestra percepción de la vejez, captar las promesas de este nuevo mundo silver y encontrar otras formas de producir, comprar, usar y vivir. Los seniors no son solo consumidores, son prosumidores capaces de imaginar y colaborar en la construcción de una sociedad distinta y mejor.
Así como se habla de “inteligencia emocional”, de coeficiente intelectual tradicional o de “inteligencia adaptativa”, se puede cultivar una “inteligencia sexual”.
Hay una oportunidad de reconvertir el erotismo, en donde el órgano sexual que más se estimule sea el más importante: el cerebro.
Por distintos motivos que tiene que ver con una larga historia social y cultural, la conversación sobre la etapa adulta es un campo minado de tabúes, prejuicios y conos de silencio. La estigmatización negativa de la adultez es tan intensa que alguna vez el sitio The Gerontechnologist, especializado en tecnología para la segunda mitad de la vida, dijo que todos los productos para este sector solían ser “grandes, en tono beige y aburridos”, a pesar de que se trata del segmento demográfico que más crece en todo el mundo.
El fenómeno se potencia cuando se combina con otro tema que también arrastra todo tipo de tapujos: el de la sexualidad. Adultez más sexo es algo así como un tabú al cuadrado.
Por eso mismo, las oportunidades (de mejora, de negocios, de todo tipo) son enormes, porque la brecha que crea “eso de lo que no se habla” es gigantesca. En la actualidad hay mil millones de personas mayores de 60 años en el planeta, y este número crecerá a 2 mil millones en 2050, un 20% de la población mundial que contribuirá para entonces al 35% del PBI global.
“Si dejamos de romantizar nuestra juventud y pensamos realísticamente en nuestra sexualidad de la adolescencia o de nuestros veinte años, seguramente nos vamos a dar cuenta de que ahora tenemos muchas más herramientas para disfrutar”, explica la divulgadora y consultora sobre sexualidad 50+ Flora Proverbio, autora de un reciente ensayo al respecto, “Triángulos plateados: inteligencia sexual para vivir el deseo en la madurez” (Galerna).
“En esta etapa donde a veces surgen factores adversos a nuestra funcionalidad puede haber una oportunidad para reconvertir el erotismo, en donde el órgano sexual que más se estimule sea el más importante: el cerebro”, plantea Proverbio.
En 2050 la población mundial de adultos mayores será del 20% que contribuirán para entonces al 35% del PBI global.
Así como se habla de “inteligencia emocional”, de coeficiente intelectual tradicional o de “inteligencia adaptativa”, la autora llama a cultivar una “inteligencia sexual”. “Los años nos dan dos herramientas maravillosas: la experiencia y el autoconocimiento; a medida que pasan los años vamos conociendo mejor nuestras preferencias, con lo cual solos, solas o acompañados nuestro repertorio crece y nuestra capacidad de expresión también”.
Proverbio es consciente de no caer en la trampa de romantizar tampoco el paso del tiempo. Pero sí invita a tener una mirada benévola sobre el cuerpo, “a agradecer que nos trajeron hasta aquí y que toda la vida será capaz de gozar”.
Para Triángulos plateados, la autora –que aclara que no es médica y que escribe en tono de charla de amigas–, habló con decenas de especialistas, de la medicina pero también de la industria de los juguetes sexuales, que con las nuevas tecnologías –que incluyen desde novedosos materiales hasta la revolución de la inteligencia artificial que vuelve a los dispositivos mucho más personalizables– traen toda una nueva etapa de posibilidades para ampliar el ancho de banda de la sexualidad en la segunda mitad de la vida.
Romper estereotipos
De hecho, los grandes festivales de innovación y de tecnología, como el SXWX de Austin o el CES de Las Vegas, incluyen en su programación cada vez más charlas y presentaciones ligadas al Sex tech: desde nuevos productos y servicios hasta debates sobre el sexo en naves espaciales (con viajes a Marte de más de un año y medio de duración). El sitio para adultos Porn Hub distribuye a fin de año estadísticas sobre consumo de pornografía, con más de un 15% de los usuarios globales ya por encima de los 55 años en 2023.
Esto es completamente novedoso a nivel social y cultural. “La vida sexual de los adultos siempre fue un tema subestimado y silenciado en círculos académicos”, sostuvo Nancy Jecker, del departamento de bioética de la Universidad de Washington, en Seattle, en un paper sobre robots sexuales para la edad adulta. “El primer estudio extenso sobre este tema en los Estados Unidos se publicó recién en 2007″, precisó en el mismo ensayo. Allí se rompieron estereotipos y se reveló que más de la mitad de las personas de más de 65 años permanecen sexualmente activas.
Y aunque la falta de conversación sobre el tema hace que limitaciones físicas se agudicen por falta de conocimiento (Proverbio habla mucho sobre la estimulación y el ejercicio del suelo pélvico para seguir gozando a pleno toda la vida; o de cómo pocos hombres son conscientes de la andropausia), la mayor limitante sigue siendo la mental.
“La sentencia catastrófica de que con el paso de los años nuestra sexualidad se convertiría en una versión descolorida de lo que fue en la juventud, por suerte, empieza a perder fuerza –concluye Proverbio–. Desde diferentes ámbitos de la ciencia se refuta esa idea y se advierte que la potencia de la sexualidad nos constituye. Siempre”.
Con satisfacción informamos que el 14 de febrero de 2024 hemos formalizado un convenio con la Universidad Notarial Argentina cuyo primer paso será el dictado conjunto de un Curso sobre “CONTRATOS Y NEGOCIOS JURÍDICOS PARA LA NUEVA LONGEVIDAD”.
El mismo se dictará durante el presente año y son profesores convocados los autores del libro del IADELA y profesores de la UNA.
El 27 de diciembre de 2023, se publicó en el Boletín Oficial de la provincia de Santa Fe la Ley 14231. Allí se otorga protección a toda persona mayor de 60 años que tenga residencia permanente o demostrable en la provincia —independientemente de su nacionalidad y ciudadanía— y se reafirma que sus derechos y garantías son de orden público, irrenunciables e interdependientes.
Algunos objetivos que propone la ley son:
concientizar a la sociedad para erradicar conductas de maltrato o abuso;
impulsar la creación de un sistema que propicie la autonomía de las personas mayores y que prevea la protección de su salud contemplando la cobertura de todos los servicios médicos, la seguridad alimentaria, nutricional, de vestuario y vivienda;
garantizar el ejercicio del derecho de la propiedad y la libre disposición de sus bienes;
incluir el enfoque de género para implementar políticas;
coordinar con las políticas municipales, nacionales y estatales.
Asimismo, en el ámbito de la Defensoría del Pueblo de la provincia, la ley crea la figura del/la Defensor/a Provincial de Personas Mayores. Su función es velar por la protección y promoción de sus derechos. Para ser nombrado en el cargo, se debe cumplir con los requisitos exigidos al Defensor/a del Pueblo de Santa Fe. Podrá durar en el cargo cinco años y ser reelegido una sola vez. Algunas de sus funciones incluyen supervisar el correcto funcionamiento de entidades públicas y privadas que se dediquen a atender personas mayores, recibir todo tipo de reclamo o denuncia de personas mayores y dar tratamiento inmediato a través del organismo competente.
A los principios generales de interpretación de la Ley 14231, se agregan los siguientes :
la dignidad, independencia y autonomía de las personas mayores;
bienestar, cuidado y erradicación de todo tipo de aislamiento, abandono y tratamientos médicos inadecuados que puedan constituir malos tratos;
seguridad física, económica y social para que una persona mayor pueda tener una vida digna;
responsabilidad estatal y participación familiar para la integración efectiva y plena de las personas mayores en la sociedad;
la intergeneracionalidad para “favorecer la perspectiva de género y la participación activa de mujeres y varones de distintas generaciones, por medio de acciones que promuevan la interacción, el estímulo, la educación, el apoyo y el cuidado mutuo”;
los cuidados progresivos como un conjunto de acciones orientadas a mejorar el acceso de servicios y prestaciones.
Otro de los aspectos fundamentales de esta norma es que insta al gobierno provincial a crear un sistema integral de cuidados progresivos. La ley define “Sistema Integral de Cuidados Progresivos” a “los modos de atención, servicios y establecimientos que le ofrezcan a la persona mayor las herramientas necesarias para mantener o mejorar su calidad de vida, promoviendo la autonomía y la autodeterminación de manera tal que prevalezca la posibilidad de realizar una vida plena y envejecer en su entorno habitual, conservando sus roles familiares y sociales, siendo la institucionalización el último recurso”.
Por último, la ley dispone crear dos Registros: el Registro Provincial de Instituciones Públicas y Privadas—que desarrolle programas y/o servicios de asistencia, promoción, tratamiento, protección y defensa de las personas mayores dentro de la órbita de la Dirección Provincial de Personas Mayores— y el Registro Provincial Único de Cuidadores de Personas Mayores.
La incorporación de hábitos saludables y el aprovechamiento de los avances científicos abren un mundo de oportunidades a futuro; qué entienden los especialistas por health-span y cómo invertir hoy en nuestro bienestar a largo plazo.
Hay quienes salen a correr para poder bajar el tiempo en la próxima carrera de 10 kilómetros, hay personas que van al gimnasio para verse más atractivas y están también los que intentan dormir más horas para ganar productividad en el trabajo. A los 36 años, Ana Zapiola hace todo esto (y mucho más), pero su objetivo principal es distinto: entre sus metas figura escalar el Tronador o seguir haciendo kite surf a los 80 años. Con algo más de edad (cumple 52 en pocos días), el ingeniero y emprendedor Walter Abrigo usa decenas de aplicaciones, complementos y dispositivos con un sueño de largo plazo: integrar y jugar regularmente en un equipo de básquet a los 70 años.
Zapiola y Abrigo cultivan de manera proactiva lo que algunos especialistas denominan mindset, mentalidad o modelo mental de longevidad: tomaron conciencia plena de que una buena combinación de hábitos junto con el aprovechamiento de los avances científicos y tecnológicos van a permitirles (en realidad, ya lo están logrando) llegar a edades avanzadas con una mente y un cuerpo saludables.
“El concepto clave es el de la extensión de la vida con una salud plena a nivel físico, cognitivo y emocional (en inglés se conoce como health-span), en lugar de conformarse solo con vivir más (life-span)”, resume la especialista en medicina funcional uruguaya Silvina Tocchetti. “Es el tiempo que podemos agregar con nuestra salud a tope, versus simplemente sumar años con la salud deteriorada, apalancada con muletas diversas”, agrega Tocchetti, que dirige la clínica Mind Montevideo.
Una mentalidad de longevidad implica empezar a incorporar hábitos y rutinas muy distintas a las que uno podría abrazar si el objetivo fuera solo el de sentirnos mejor ahora.
El médico canadiense Peter Attia, hoy uno de los principales divulgadores globales sobre agenda de bienestar, comenzó a hablar recientemente del “decatlón centenario”, que empieza con un ejercicio simple: preguntarnos qué actividades nos gustaría hacer con comodidad a los 100 años. Para algunos podría ser alzar a su bisnieto, poder levantar la valija a los compartimentos del avión o subir las escaleras con las compras del día.
La combinación de ejercicios físicos (que incluyan los de flexibilidad, los de equilibrio, los de fuerza y los aeróbicos) aparece como un requisito para desplegar esta mentalidad de longevidad. “Cada uno de ellos tiene una especificidad: el aeróbico para disminuir los factores de riesgo cardio y cerebrovascular y metabólicos; los de equilibrio para trabajar sobre todo los mareos y las caídas; los de fuerza para no tener pérdida de masa muscular, y los de flexibilidad para no ir ‘encorvándonos’ y que cada vez sea más difícil estirar los músculos”, dice Ricardo Jáuregui, un argentino que preside la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría (IAGG en inglés).
El experto, que también es director médico del centro para adultos We Care, plantea que este combo debería ser parte de una rutina habitual, y subraya: “No solo demuestra estos efectos físicos sino también, por ejemplo, que el tamaño, o sea la estructura cerebral, crece cuando uno hace actividad física”.
LA NACION Bienestar conversó con cinco personas que incorporaron este modelo mental y toman todas sus decisiones diarias en consecuencia. Están a la vanguardia de lo que conviene hacer para llegar a los 80, 90, 100 años (o más) con las mejores chances de disfrutar de una buena salud a todo nivel.
Los deportes en la nieve fascinan a Ana Zapiola y quiere asegurarse que no deberá resignarlos en el largo plazo
Los nuevos 80
A los 44 años, Marcelo Rinesi, científico de datos y tecnólogo, ya ni se acuerda cuando le “cayó” la ficha del mindset de longevidad, pero lo cierto es que lo puso en práctica desde muy joven. “Tal vez leer mucha ciencia ficción de chico me acostumbró a la idea de considerar todo potencialmente posible”, cuenta.
A pesar de que está actualizado con todos los avances e investigaciones primarias antiedad, Rinesi cree que por el momento nada es superador de tres pilares: dormir mejor, comer sano y hacer ejercicio. Una vez que esto se cumple, la segunda actitud que podría “mover la aguja”, según Rinesi, es empujar a reguladores, Estado, empresas y medios a ser “más ambiciosos y más pragmáticos” sobre este tema.
¿Qué significa exactamente ser más ambicioso y pragmático? “Es, dependiendo de las posibles intervenciones, potencialmente reducir la incidencia de varios tipos de cáncer, o retrasar problemas cardiovasculares y cognitivos 10 o 20 años; dicho así parece abstracto, pero quiere decir que es posible, si tomamos las decisiones correctas en investigación e inversión, que tener 80 en 30 años sea enteramente diferente a tener 80 en cualquier otro momento de la historia. En lo económico, social y político va a ser un cambio radical. A nivel de las expectativas y potenciales de la vida individual, una modificación casi indescriptible”, plantea el científico de datos.
Un mindset que tenga en cuenta esto implica dos cosas: evitar lo que sabemos que es autodestructivo (sedentarismo, comer mal, dormir poco) y acelerar en lo posible esquemas de investigación, desarrollo y divulgación más avanzados.
Marcelo Rinesi prioriza dormir mejor, comer sano y hacer ejercicio para que el objetivo no sea solo vivir más años sino también hacerlo en plenitud
La regla del 20%
Y en el día a día, ¿Por dónde nos conviene empezar? “Mi recomendación es que, en una primera instancia, tomemos contacto con el lugar donde nos encontramos, para ver qué pasos podemos dar desde ahí. De nada sirve trazar un objetivo lejano a nuestras posibilidades actuales”, explica Tocchetti, desde Montevideo. “Sos tan joven como tu sistema inmune: debemos trabajar para fortalecernos a través de modificaciones del estilo de vida que reducen la inflamación crónica sistémica junto a suplementación específica para colaborar con este objetivo. Personas centenarias poseen una composición y actividad de las células inmunes únicas que generan un sistema inmune altamente funcional que les permite vivir por más tiempo. Esto está representado incluso en la composición específica de su microbioma”, agrega la experta.
Yendo a la caja de herramientas concretas, Tocchetti propone una regla o ley “del 20%: irnos a dormir un 20% más temprano; hacer ejercicio 20% más si hacemos poco o 20% menos si hacemos demasiado (ambos extremos inflaman); tomar 20% menos de café, mate y alcohol, y comer un 20% más de vegetales, son algunos de los cambios que plantea.
“En síntesis –sugiere la experta- poner el foco en pasos firmes y certeros y no en objetivos que traicionan nuestras posibilidades solo porque la última tendencia lo indica. El camino hacia la longevidad es el que cada uno de nosotros puede hacer desde donde está, optimizando cada paso. Lo contrario, los objetivos grandiosos, solo harán estallar nuestro sistema en mil pedazos más de lo que ya está con las obligaciones que tenemos”.
A Tochetti le da resultados: en 2023 se hizo en los Estados Unidos un test epigenético para determinar su “edad biológica” y le marcó 41 años. Ella nació hace 53.
Expectativa de vida comparada
La frontera del age-tech
A Walter Abrigo, de 51 años, las alarmas para comprometerse con un modelo mental de longevidad le llegaron desde el frente postural: “En mi familia somos todos muy altos y grandotes. Yo veía a varios parientes caminar con dificultad o con dolores crónicos de espalda a medida que sumaban años, y decidí priorizar cambios de hábitos y rutinas para evitarlo”, relata.
Abrigo nació en el Chaco, estudió ingeniería industrial y tuvo su desarrollo profesional vinculado a la tecnología. Dirige la compañía de soluciones Santex, con sede en San Diego y presencia en 60 ciudades, y está muy vinculado al ecosistema de startups de base tecnológica. Por eso, además de los pilares que mencionaba Rinesi (dormir mejor, comer bien y hacer ejercicio), Abrigo completa su “modelo mental de longevidad” con una decena de aplicaciones, dispositivos y complementos que lo ayudan a mejorar su salud presente y futura.
Como buen ingeniero, envió a LA NACION una planilla con varias de las herramientas de tecnología etaria y de bienestar que usa todos los días. Una de ellas, llamada Up-right, consta de un dispositivo que monitorea la postura conectado a una aplicación que va dando feedback para cuidar la espalda y otras partes del cuerpo.
Para el momento de meditar, trata de hacerlo 10 minutos al día, combina las aplicaciones Calm y Muse. “Ambas te dan información de cómo estás respirando, cuánto estás en tiempo presente o en un estado calmo, y la verdad es que eso ayuda un montón en situaciones complejas de la vida cotidiana o a tomar mayor conciencia de lo que comés, por ejemplo”, cuenta Abrigo. Además, a través de una botella con un sensor y una aplicación llamada Hidrate, el empresario consigue tomar los entre dos y tres litros de agua por día que su cuerpo necesita.
El uso de aplicaciones de bienestar es clave para Walter Abrigo, que piensa seguir jugando al básquet a los 70 años
También se ocupa de monitorear su descanso: usa la aplicación Whoop que con distintos sensores hace mediciones sobre variables asociadas al sueño (como consistencia o eficiencia), sobre la respiración, las calorías consumidas, etcétera.
Abrigo consolida toda la información en la sección de salud del iPhone y asegura que todas estas mini ayudas no le llevan mucho tiempo por día. Un beneficio secundario es que con cada monitoreo o recordatorio hay un anclaje al presente, una conciencia plena del momento que promueven el mindfulness y otras escuelas de meditación.
Aprendizaje permanente
Barbara Rey Actis vive en Madrid, tiene 49 años y se convirtió en una de las principales divulgadoras e investigadoras en la agenda de “longevidad positiva” en España, uno de los países con mayor proporción de personas adultas en el mundo. Viene de una carrera en el área de marketing ydecidió encarar el camino de la longevidad cuando la marca de cremas que le encomendó una campaña estableció como target más adulto para su producto la franja de “mujeres de 35 a 55 años”. Da clases en distintas universidades y escribió el libro Una Longevidad con Sentido (Versus).
Rey Actis agrega otra dimensión al modelo mental de longevidad: el del aprendizaje permanente. “De todas las variables que uno puede asociar a vivir más años, el nivel educativo ocupa un lugar preponderante. Es el driver que condiciona o define la longevidad, es la primera ficha de este dominó en la carrera hacia una longevidad saludable”, dice la experta española a LA NACION. En paralelo sostiene que la educación como industria es una enorme oportunidad para la economía de la longevidad. “La mayor parte de las instituciones educativas siguen un modelo muy tradicional y no se adaptan a las necesidades de educación continua que tenemos las personas de cara a una mayor expectativa de vida con más salud, carreras profesionales más largas, procesos de reinvención, readaptación, etcétera”, plantea.
Según su mirada, la inquietud que lleva a las personas a querer saber más es uno de los motores más potentes, al tiempo que promueve la relación con otros. “Y además de la educación ligada a la inquietud está también el tema de la ilusión. Las personas que tienen una ilusión, una visión de vida, un propósito, poseen un un motor incluso más potente que la curiosidad, es una capa que está por encima”, concluye la investigadora madrileña.
La odisea de la vida
Ana Zapiola estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Buenos Aires (UBA), tiene 36 años y toda su vida trabajó en startups y empresas de tecnología. En enero empezó con un nuevo rol de jefa de ingenieros en Satellogic, el unicornio argentino de satélites de bajo costo que fundó y lidera Emiliano Kargieman.
En la pospandemia acompañó a su madre durante una enfermedad grave, que la llevó a meterse de lleno en la agenda de nuevo bienestar e innovación vinculada a la salud. Hizo un curso de coach en salud del Institute of Integrative Nutrition de Nueva York y comenzó a adoptar nuevos hábitos, tests y dispositivos con el objetivo de vivir muchos años de manera saludable.
Ana Zapiola sigue una metodología de diseño de vida que incluye diversos campos, desde finanzas hasta espiritualidad
“Comencé a seguir una metodología de Stanford de diseño de vida”, cuenta. La herramienta es una suerte de mapa mental (se denomina “Odyssey Plan”) donde se van planificando objetivos en campos y pilares distintos: salud, relacionamiento, finanzas, entorno de vida, descanso y salud, propósito y espiritualidad, entre otros. Ahí es donde tiene escrita (y dibujada) su meta de subir al Tronador, hacer kite surf y esquiar (las cosas que más disfruta) a los 80 años.
Entre los distintos ítems y compromisos que asumió consigo misma Zapiola revisa cada fin de año va mechando frases que la ayudan a sostener esta mentalidad de longevidad. “La gente no decide su futuro, decide sus hábitos y sus hábitos deciden su futuro”, es una de ellas.
Las fuentes consultadas para esta nota tienen entre 36 y 52 años, pero hay muchos casos de longevidad positiva donde “la ficha cayó” a una edad mucho más avanzada. Elisa Forti, que corre maratones pasados los 86 años, cuenta que comenzó a hacer running recién a los 72. Alberto Naisberg, un ingeniero que vive en Caballito y que en abril próximo cumplirá 99 años, dijo en una entrevista con este diario que hizo el click mental de bienestar a los 94. Jeanne Calment, la francesa que falleció en 1997 a los 122 años y 164 días de edad (récord verificado de longevidad hasta ahora) dejó el cigarrillo a los 117 años. Hiromu Inada, el japonés que batió el récord de mayor edad al completar una competencia de Iron Man a los 86 años, también arrancó a hacer deporte de manera sistemática después de los 70. Nunca es tarde para comenzar a adoptar una mentalidad de longevidad.
Cuáles son las costumbres que deterioran el cuerpo y alejan la posibilidad de tener una buena calidad de vida.
Como consecuencia de las costumbres insalubres, hoy se construyen más centros de rehabilitación y menos hospitales dado que la gente vive más tiempo, pero con algunas limitaciones físicas.
En las sombras de la realidad se manifiesta cada vez más un fenómeno que no pasa desapercibido por los profesionales de la salud: la creciente esperanza de vida. Precisamente, las estadísticas revelan un incremento constante en la longevidad de la población.
Son varios los escritos científicos que aseguran que se puede ser longevo y gozar de una buena calidad de vida, incluso, mejor que la de un adulto promedio. En 1900, la esperanza de vida media de un recién nacido era de 32 años. En 2021, la cifra se duplicó hasta los 71 años.
“Este aumento extraordinario es el resultado de una amplia gama de avances en salud (en nutrición, agua potable, saneamiento, atención médica, antibióticos, vacunas y otras tecnologías y esfuerzos de salud pública) y mejoras en los niveles de vida, el crecimiento económico y la reducción de la pobreza”, se detalla en un informe presentado por OurWorldInData –un sitio digital que presenta datos y resultados empíricos que muestran el cambio en las condiciones de vida en todo mundo–.
No obstante, el suceso, que podría se considerado como un logro significativo en el ámbito del bienestar personal, trae consigo cuestionamientos profundos sobre la calidad de vida y las formas que los individuos eligen para alcanzarla.
Hábitos que sí y hábitos que no
“Es evidente que hay una relación lineal entre los hábitos de vida saludables y la cantidad de años de vida por vivir con una calidad digna así como también ocurre lo contrario con hábitos o costumbres ‘tóxicas’ que desencadenan un envejecimiento prematuro o con discapacidades”, afirma Gabriel Lapman (M.N. 119066), médico nefrólogo y cardiólogo especialista en medicina de vida y autor del libro Reset y Más zapatillas, menos pastillas.
Asimismo, Lapman destaca que como consecuencia de las costumbres insalubres, hoy se construyen más centros de rehabilitación y menos hospitales dado que la gente vive más tiempo, pero con algunas limitaciones físicas.
Frente a ello, los especialistas comparten hábitos que perjudican el proceso de envejecimiento.
Evolución de la expectativa de vida en la Argentina entre 1950 y 2021
1. Mala hidratación💧
“La sinapsis, las conexiones entre las neuronas, las células que las sostienen y las cuidan junto con todo el tejido nervioso requieren de agua para funcionar adecuadamente. Cuando este líquido disminuye, aparecen manifestaciones como la disminución del rendimiento cognitivo, la dificultad para concentrarse, tomar decisiones y esto repercute en la memoria a largo plazo”, cuenta Alejandro Andersson, médico neurólogo y director del Instituto de Neurología de Buenos Aires. A continuación, añade que la deshidratación también impacta en el estado de ánimo. “Causa irritabilidad, ansiedad, cambios del temperamento y fatiga mental, que te hace sentir más cansado y menos alerta”, dice.
Para prevenir o evitar la deshidratación y sus efectos negativos en el envejecimiento cerebral, Andersson recomienda: mantener un consumo regular de agua a lo largo del día, incluso si no se siente sed de inmediato; prestar atención a signos como sequedad en la boca, orina de color oscuro y sensación de mareo, ya que estos pueden indicar deshidratación; e incluir en la dieta alimentos hidratantes como frutas y verduras.
2. Dormir mal 🛌
Tener un descanso inadecuado es una de las principales causas del envejecimiento prematuro dado que este hábito –necesario para vivir y funcionar correctamente– hace que el organismo se reponga para sobrellevar el día a día.
Melisa Jurozdicki médica pediatra y especialista en obesidad (M.N. 141098) explica que cuando el desarreglo en los relojes internos se vuelve algo común en uno, una de las consecuencias se ve plasmada en la salud intestinal. “Aparecen cambios en la digestión y el metabolismo; aumenta el peso, la presión arterial y se desregulan las hormonas que controlan el apetito”, señala.
También asegura que no dormir bien hace que se desequilibre el eje grelina-leptina –hormonas que desempeñan un papel clave en la regulación del apetito y el metabolismo energético– y por ende, el cuerpo necesite más glucosa libre lo que afecta el peso corporal y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades.
3. Fumar y beber alcohol 🍷
Si realmente se desea evitar el envejecimiento prematuro y/o la mala calidad de vida, los hábitos de fumar y beber alcohol deberán ser de los primeros a erradicar. “El alcohol envejece, cuenta con más de 500.000 muertes directas en América y sin contar las gran cantidad de muertes indirectas que produce”, dice el Dr. Lapman.
Tanto el tabaco como la marihuana o los vapeadores aumentan el riesgo de muerte en un 10% y se vinculan con atrofia cerebral, trastornos psicomotrices y patologías pulmonares.
Según desarrolla, uno de los grandes problemas del consumo de estas bebidas es que las personas no se miden respecto de las cantidades; lo que a largo plazo puede evolucionar en afecciones como cirrosis, problemas urinarios, digestivos y cardiovasculares.
Lapman afirma: “los fumadores respiran peor, consumen cientos de tóxicos que son factores inflamatorios que conducen al envejecimiento y tienen probabilidad de desarrollar ateroesclerosis”. Tanto el tabaco como la marihuana o los vapeadores, explica, aumentan el riesgo de muerte en un 10% y se vinculan con atrofia cerebral, trastornos psicomotrices y patologías pulmonares.
4. Exceso solar ☀
“La sobreexposición al sol causa el 80% de los signos prematuros de envejecimiento en la piel por lo que pasar demasiado tiempo expuestos a los rayos UV y no usar protector solar diariamente, es una de las principales causas de la aparición de manchas o arrugas”, señala un estudio titulado “Protección solar: un recurso didáctico primario”.
Coincide con lo mencionado un comunicado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale en el que se explica que los rayos del sol pueden tener consecuencias a largo plazo acechando dentro de la piel, incluso si no se experimenta una quemadura.
“A diferencia del envejecimiento cronológico normal, que está dictado por la edad y la genética, el foto envejecimiento ocurre cuando la luz ultravioleta del sol y/o las camas solares daña permanentemente la estructura de la piel. Para ver la diferencia entre envejecimiento cronológico y fotoenvejecimiento, se debe comparar la piel de un área del cuerpo que no está expuesta al sol con la piel del rostro”, aconseja el comunicado
Según la institución, algunos síntomas del foto daño son: arrugas, cambios de pigmentación como manchas de la edad, manchas hepáticas (léntigos solares) y pecas, textura de piel áspera y desigual, capilares rotos (arañas vasculares) alrededor de la nariz y el pecho.
¿Cómo prevenirlo? Se recomienda utilizar un protector solar de amplio espectro, que proteja la piel de los rayos UVA y UVB junto con un factor de protección solar (SPF) de 50 o más.
La sobreexposición al sol causa el 80% de los signos prematuros de envejecimiento en la piel.
5. Dieta baja en fitonutrientes 🥓
Los fitonutrientes son sustancias que provienen del reino vegetal, pero que no son nutrientes en sí mismos, es decir, no son necesarios para el funcionamiento del organismo, pero su consumo ofrece beneficios para prevenir y tratar ciertas enfermedades.
Llevar una alimentación similar a la dieta mediterránea que está centrada en cereales integrales, frutas, vegetales, granos enteros y nulidad de grasas trans y baja cantidad de azúcar es ideal para incorporar fitonutrientes, revela Lapman. “Estos alimentos se asocian a un menor riesgo de acv, problemas cardiovasculares e hipertensión”, agrega.
Asimismo, el especialista hace hincapié en que hoy en la sociedad prepondera la “comida basura” y que dada la falta de fitonutrientes no hay forma de neutralizar los excesos de los alimentos tóxicos y de los contaminantes como el alcohol, las drogas o el cigarrillo. “La mala alimentación hace que las células crezcan más rápido y se genere estrés oxidativo –afección que se presenta cuando hay demasiadas moléculas inestables llamadas radicales libres en el cuerpo–”, advierte.
6. Ser sedentario 🚶♂️
La actividad física regular ayuda a prevenir y controlar las enfermedades no transmisibles, como la diabetes, varios tipos de cáncer y las enfermedades cardíacas, vasculares, respiratorias y renales. También ayuda a prevenir la hipertensión, a mantener un peso corporal saludable y puede mejorar la salud mental, la calidad de vida y el bienestar general. A esto, el Dr. Lapman añade que para los profesionales es mandatorio evitar el sedentarios dadas sus consecuencias negativas y aconseja realizar un mínimo de 150 minutos de ejercicio físico aeróbico semanal y 2 o 3 veces de actividad anaeróbica semanalmente para prolongar la longevidad.
Alcanzar una edad avanzada pierde su atractivo si no va acompañada de bienestar y vitalidad. Por eso nació este concepto que implica un cambio de mentalidad sobre cómo programar de forma proactiva los años por venir. Tres expertos brindan diez hábitos indispensables para un envejecimiento saludable.
A pesar de un aumento en la esperanza de vida global a 73,4 años, el “health span” se mantiene rezagado, con un promedio de 63,7 años, lo que destaca la importancia de cerrar esta brecha para un envejecimiento saludable.
Esperanza de vida y longevidad son términos que cada vez despiertan más interés en las personas. Si bien muchos no esperan llegar a superar un récord como el de Jeanne Calment, que ostenta el título de “la mujer más anciana de la historia” con 122 años y 164 días, otros dicen: ¿”Por qué no?”.
La esperanza de vida humana máxima (life span) es el número promedio de años que una persona puede esperar vivir desde su nacimiento. Por otro lado, la longevidad describe la capacidad de vivir una vida larga más allá de la edad promedio de muerte específica de la especie. Y ahora nació un nuevo concepto llamado health span, que es la esperanza de vida saludable.
“Es fantástico vivir hasta los 100 años”, afirmó Tim Peterson, director ejecutivo de Healthspan Technologies, una startup centrada en el envejecimiento saludable, pero no tanto “si vives los últimos 30 años con mala salud”. Y a esta problemática apunta el concepto que responde a una nueva tendencia en longevidad.
La esperanza de vida mundial aumentó a 73,4 años, mientras que la health span se quedó atrás con 63,7 años, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud en 2019. Cerrar la brecha entre la esperanza de vida y la salud es un objetivo que empezó a cambiar la forma de pensar la longevidad, en la ciencia y en la gente.
El doctor José María Bonorino, médico cardiólogo universitario (MN 93.630/MP 55.042), especialista en Medicina Interna, Geriatría y Gerontología, coordinador de la unidad de Cardiología Crítica, Hospital Universitario Austral, definió
Más del 70 y 80% de las dolencias globales son atribuidas a enfermedades crónicas relacionadas con el estilo de vida. Entre ellas, se encuentra la hipertensión.
“El ‘health span’ o salud vital hace referencia al período de nuestra vida desarrollado con buena salud y sin enfermedades de jerarquía que afecten la calidad de vida. Es decir, el período de tiempo en el cual hemos estado físicamente activos, con un estado cognitivo óptimo, con interacción social y libres de afecciones de salud significativas o invalidantes. El ‘life span’, en cambio, es el número total de años vividos independientemente de la calidad de vida que hayamos tenido. Podemos decir que health span y envejecimiento saludable son sinónimos”.
Por su parte, Silvina Tocchetti, licenciada en Medicina Nutricional, especializada en Medicina Funcional y licenciada en Psicología Clínica, con estudios de posgrado en Psicología Analítica, coordinadora Regional de BANT (The British Association For Nutrition And Lifestyle Medicine) para Latinoamérica y creadora de Mind, el primer centro especializado en Medicina Funcional y de Estilo de Vida del Cono Sur, expresó a Infobae que health span significa duración de la salud, es el tiempo en que podemos contar con nuestra salud a pleno.
“El tema es que muchas personas están como en un modus operandi de sobrevivir o viviendo de una manera en la que naturalizan el sentirse más o menos bien o tener síntomas que se supone que son comunes para la edad. Por ejemplo, dormir mal, colesterol y presión altos, ansiedad, baja libido, indigestión, cansancio, alergias, etc. y toman varias medicaciones para sostenerlas. Y eso no nos da una buena calidad de vida”, sumó la experta.
Y agregó: “Más del 70 y 80% de las dolencias a nivel mundial se deben a desórdenes crónicos y hoy sabemos que el 80% de ellos tienen que ver con el estilo de vida. Entonces, la pregunta es ¿qué calidad de vida queremos tener? No deseamos mantener ese estado de una salud media, sino que buscamos sentirnos fantásticamente bien y que nuestra energía esté en niveles óptimos y prolongar ese estado”.
La alimentación juega un papel crucial en la prevención de enfermedades crónicas y en el proceso de envejecimiento saludable, lo que enfatiza la importancia de consumir productos antiinflamatorios y evitar los azúcares rápidos y las grasas no saludables.
Estas enfermedades crónicas incluyen cánceres, enfermedades cardiovasculares, diabetes y enfermedades pulmonares crónicas.
En coincidencia, la doctora Lorena Inés Claus, médica ginecóloga, especialista en Ginecología regenerativa y estética y Longevidad saludable manifesto a Infobae: “Es importante entender por qué nos enfermamos, qué es lo que genera nuestro escenario inflamatorio y produce un pequeño daño que es silencioso, que es lo que llamamos en longevidad saludable, ‘inflamación mínima persistente’ que va sucediendo con el paso de los años sin que nos demos cuenta. Esto va generando ese daño que finalmente se expresa en alguna de las enfermedades tan comunes y frecuentes que ya las personas las toman como una ‘normalidad’”.
A modo de ejemplo, la doctora contó que al atender a un paciente en el consultorio, suele ocurrir que le pregunta si tiene alguna enfermedad o antecedente personal: “Y el paciente contesta ‘no’, y cuando uno le pregunta pero ¿toma alguna medicación?, responde: ‘Ah, sí, tomo para la presión, para la diabetes, para la tiroides, tengo un poquito de sobrepeso’, con lo cual no hay conciencia del daño y existe una naturalización de las enfermedades que básicamente tienen que ver con nuestro estilo de vida”.
Un cambio de mentalidad
“La longevidad en sí misma ha dejado de ser un objetivo preciado mientras que la salud vital y un envejecimiento saludable sí han pasado a ser la meta a alcanzar”, señaló el doctor Bonorino y explicó:
El cambio hacia un envejecimiento saludable implica un cambio de mentalidad, donde la calidad de vida prevalece sobre la cantidad de años vividos, privilegiando la prevención y el cuidado proactivo de la salud.
“El objetivo no consiste en darle más años a la vida sinomás vida a los años, y el enfoque está puesto en una estrategia de prevención global. No se busca reducir la aparición de una enfermedad sino trabajar de manera positiva en hábitos y estilos de vida asociados con el enlentecimiento del proceso de envejecimiento. En términos médicos, consiste en fomentar ciertos hábitos de vida y aplicar intervenciones que reduzcan la inflamación, el estrés oxidativo y la disfunción mitocondrial”, dijo Bonorino.
Por su parte, la doctora Claus manifestó que muy lentamente está empezando a haber un cambio de mentalidad en relación a cómo cada persona quiere envejecer. “Envejecer vamos a envejecer todos, no hay manera de detenerlo, porque es la naturaleza de nuestra biología humana. Además, vivimos en un mundo que nos ofrece permanentemente hábitos que no son saludables: el tipo y calidad de alimentación, el nivel de estrés, el uso del celular, el smog, los hábitos tóxicos, el consumo de alcohol de manera desmedida y el sedentarismo extremo, todo esto va generando un daño. Este es nuestro escenario, que conlleva a un estado de inflamación permanente, que si uno no lo modifica, conduce inevitablemente a una enfermedad”.
Para la licenciada Tocchetti, existe un cuestionamiento en el tema longevidad. “Las personas han empezado a preguntarse cómo estar y llegar mejor. Tenemos más inquietudes, objetivos, tareas, entonces para eso necesitamos utilizar mejor nuestro tiempo. Y para eso una de las primeras cosas es que nuestro tiempo no esté completamente desbordado de problemas de salud, estar más lúcidos para poder elegir y ser más efectivos. Y luego, claro, tener más años de vida para disfrutar de todo lo que luchamos por crear y desarrollar”.
La adopción de hábitos saludables desde edades tempranas es clave para un envejecimiento saludable, e incluyen una dieta equilibrada, actividad física regular, chequeos médicos periódicos, y la reducción de factores psicosociales negativos.
Y destacó: “Yo creo que las personas todavía no entienden sobre los avances en longevidad, pero ya lo están buscando y queriendo incorporarlos a sus vidas, sobre todo los más jóvenes. Yo incluso tengo chicos de 20 años que ya ven cómo viven sus padres y lo cuestionan, quieren algo diferente. Es en ese sentido que hay un cambio de mentalidad. Antes no se cuestionaba, como que se tomaba por costumbre. Las personas se identificaban unas con otras, con los problemas de salud que eran ‘achaques de la edad’. Y hoy no queremos más eso”.
10 hábitos para un envejecimiento saludable
El doctor Bonorino indicó que si bien nunca es tarde, el momento óptimo para actuar y lograr un envejecimiento saludable es en la niñez. “Por ello, las sociedades avanzadas promueven fuertemente estilos de vida saludables a edades tempranas. La transmisión de esta información se hace desde el jardín de infantes, educación primaria y secundaria y son la base para lograr un impacto exponencial. Es fundamental que estos sean promovidos por líderes positivos, tengan difusión en medios de comunicación, cuenten con la participación de sociedades científicas y estén en sintonía con políticas de gobierno que favorezcan la adherencia a los mismos”.
La licenciada Tocchetti destacó que los factores modificables del estilo de vida son los que componen el 80% de los desórdenes crónicos. “Hay que empezar por cambiar el estilo de vida, porque al hacerlo no solo impacta en lo que genera los desórdenes crónicos, sino también en la base misma desde donde se sustenta el envejecimiento celular. Ambas cosas están relacionadas. Entonces lo que cambiamos es lo que se puede elegir para que el cuerpo acompañe, hacerlo un aliado. No hay arreglos rápidos, sino que es un camino de ida”.
Es esencial comenzar por cambios que cada uno pueda realizar en su propio estilo de vida, enfocándose en áreas como sueño, ejercicio, alimentación y mentalidad, con el objetivo de recalibrar la vida hacia un funcionamiento óptimo y sostenible en el tiempo
El doctor Bonorino explicó que las poblaciones con mayor longevidad y envejecimiento saludable tienen características comunes, a seguir:
Dieta sana tipo mediterránea o vegetariana basada en frutas, verduras, legumbres, cereales enteros y granos
Consumir con bajo contenido de sodio, moderar el consumo de alcohol, evitar alimentos procesados y con conservantes y reducir el consumo de carnes rojas, harinas y dulces.
No fumar.
Realizar actividad física diaria, 150 minutos semanales de gimnasia aeróbica (caminata, bicicleta, natación, trote suave, baile, etc.). También conviene complementar con ejercicios de musculación, coordinación y elongación.
Mantenerse socialmente activos e interrelacionados con la comunidad y/o familia.
Tener un propósito o motivo positivo en la vida.
Realizar un chequeo médico periódico para controlar factores de riesgo cardiovascular, detectar precozmente el cáncer y otras condiciones de riesgo para la salud y tener el esquema de vacunación al día.
Mantener un peso adecuado y evitar la obesidad o delgadez extrema. Este último objetivo debe lograrse y mantenerse con alimentación sana y actividad física diaria.
La alimentación juega un papel crucial en la prevención de enfermedades crónicas y en el proceso de envejecimiento saludable, Los expertos recomiendan dieta tipo mediterránea o vegetariana.
Por su parte, la doctora Claus aconsejó empezar a hacer modificaciones que lleguen al estilo de vida para quedarse. “No pueden ser impuestas de manera rigurosa, porque todo lo que se impone termina fracasando porque uno no lo elige. Se debe tener un espacio para su actividad física cotidiana, hacer ejercicios de fuerza, de musculación, aeróbicos y conectar con la relajación mediante el yoga o la meditación. Adoptar prácticas para corregir hábitos posturales, como por ejemplo hacer pilates. También es importante dejar un espacio de tiempo para el ocio, y la felicidad familiar”.
En cuanto a la alimentación, recomendó “incorporar productos antiinflamatorios, con pocas harinas procesadas casi nada. Elegir hidratos de carbono de alta complejidad. Dejar los azúcares rápidos que generan una absorción muy rápida en nuestro intestino, afecta la mucosa intestinal y esto genera un círculo vicioso de daño a nivel sistémico. Adoptar el uso de grasas saludables, realizar un reposo digestivo de 12 horas. Y si uno quiere elegir, el ayuno intermitente es más saludable aún, pero debe ser evaluado por un profesional de salud”.
Y completó: “Elegir la vida que uno quiere tener en cuanto a su estilo de vida y cantidad de horas de trabajo. Utilizar estrategias de manejo del estrés y también se pueden adoptar terapias alternativas. Son todas herramientas que uno puede sumar, entendiendo que el ser humano es un ser biológico e integral. Este es el único camino para poder envejecer de una manera saludable y evitar la enfermedad”.
“Una mente curiosa, activa y con ganas de aprender nunca envejece”, dijo el doctor Bonorino.
En conclusión, el doctor Bonorino dijo: “El mejor momento para proponerse un cambio positivo en nuestro estilo de vida es hoy. Las dietas rígidas y exigentes fracasan siempre, por ello es preferible proponerse una dieta moderada a la que uno pueda adherir toda la vida. Plantearse metas no muy ambiciosas, comenzar gradualmente y cumplir con lo que se ha propuesto. Una mente curiosa, activa y con ganas de aprender nunca envejece”, cerró el médico.
Por su parte, la licenciada Tocchetti afirmó: “Se debe empezar por donde la persona está hoy. Qué cambios puede hacer por sí misma en áreas como el sueño, ejercicio, alimentación, mindset, o sea, cómo encara su vida, su salud y sus tiempos. Nosotros trabajamos mucho con suplementación, pero se necesita la guía profesional. Hay mucho que la persona puede hacer por sí misma y luego, traspasado un umbral, con ayuda. Todas esas áreas que mencioné se las puede llevar a niveles de funcionamiento óptimo que realmente recalibran toda la vida”.
Y agregó: “Hay que saber elegir, priorizar, entender que no podemos con todo. El tiempo y el foco que le dediquemos a cualquiera de estas áreas que comenté se convierten inmediatamente en calidad de vida. Si mejoramos nuestro presente, ese estado es el que vamos a prolongar. Entonces, hay que vivir ahora de la forma en que nos gustaría llegar más adelante. Es mentira eso de que un día el caos que experimentamos hoy se acaba y vamos a poder ocuparnos después de la salud. En realidad, la salud es uno de esos temas a priorizar, pero generándola, no remendando con parches.
Junto a estas recomendaciones, la ciencia aporta día a día nuevos recursos para lograr un envejecimiento saludable, que van desde los dispositivos wearables para controlar la salud, los test de ADN que arrojan recomendaciones personalizadas sobre alimentación y ejercicio para prolongar la salud hasta el desarrollo de terapias destinadas a contrarrestar los efectos del envejecimiento, con el objetivo de prolongar la vida útil. Pero el primer paso, es el cambio de mentalidad para empezar a diseñar ese futuro saludable y vital.
Finalmente, la licenciada Tocchetti concluyó: “Somos constructores de nuestra vida, de nuestras elecciones y por ende de nuestra propia salud. Podemos elegir co-crear, construir y cambiar. Nuestra salud y nuestro cuerpo no son ajenos a nosotros”.
Hace tiempo que se considera que los países nórdicos están a la vanguardia del “envejecimiento saludable”; cuáles son las últimas tendencias sobre el tema
El libro se llama El Hechizo del Verano y fue publicado en diciembre por Sigilo. Allí, Virginia Higa, una escritora de Bahía Blanca, cuenta tramos e impresiones de su vida en Estocolmo, Suecia, lugar al que se fue a vivir unos meses antes de que se publicara Los Sorrentinos, su primera y muy exitosa novela.
Entre pistas de patinaje sobre hielo, atardeceres con sombras largas y un idioma mágico y muy distinto, a Higa le llama la atención otra característica diferencial de la sociedad sueca: “Una clase de persona que es muy escasa en mi país: los viejos felices, que tienen la cara y los ojos de una persona que no ha sufrido el hambre ni la violencia ni la desidia estatal ni las colas del correo, ojos que sonríen. Ojos curiosos sin rencor.(…) Conservan casi todos sus dientes y tienen la piel luminosa. Son gente serena, son los hijos del estado de bienestar, y no perciben al prójimo como alguien que viene a robarles algo que les pertenece”.
La escritora habla de una excepción: hace rato que los estados nórdicos están a la vanguardia en políticas de “envejecimiento saludable”. No son, a nivel demográfico, las sociedades más adultas del mundo (Japón, Corea del Sur. Hong Kong, España e Italia, entre otros, están por encima en edad promedio), pero la bonanza económica les permite ocuparse de temas que en otros lugares la coyuntura urgente tapa o deja para más adelante.
En 2050 habrá en todo el planeta 2000 millones de personas con más de 60 años, el doble que en la actualidad. Es, por lejos, el segmento etario que más está creciendo, porque las tasas de natalidad se derrumbaron en la última década (inclusive, están cayendo fuerte en África, el continente más joven). Y, por eso, la temática de longevidad se está convirtiendo en un tema de discusión central, con novedades científicas que aparecen casi a diario y con un negocio del envejecimiento saludable que crece a tasas empinadas.
En las últimas semanas, buena parte de esta conversación se concentró en un anuncio que hizo David Sinclair, científico de Harvard y uno de los divulgadores más famosos de esta agenda (autor del best seller Alarga tu Esperanza de Vida). Junto a dos coautores (Xiao Tian y Yuancheng Ryan), Sinclair publicó en Nature una nueva Teoría de la Información en el Envejecimiento (ITOA), que propone que lo que sucede en el cuerpo humano con el paso de los años tiene una fuerte asociación con la información epigenética. Al contrario de lo que ocurre con la información genética, que es sumamente estable, la epigenética se deteriora con el paso del tiempo y con el contexto.
Cuando su marido murió, Licia Fertz sintió que su vida estaba acabada. Había dedicado la última década a acompañar la enfermedad del hombre con el que llevaba casada 64 años, y el desenlace la sumió en una profunda depresión; se sintió además una carga para su familia. Hasta que, por iniciativa de su sobrino y de la mano de su nieto, descubrió las redes sociales.
“Hola Instagram.¿Hay espacio para una mujer de 88 años?” fue su primer posteo en la cuenta @buongiornononna (Buenos días, abuela) y el puntapié de una carrera que la consagró, a los 93 años, como una modelo e influencer con más de 200 mil seguidores, y una de las 100 Mujeres de 2023 según la BBC, junto a Michelle Obama y Amal Clooney. Verdadera revelación, Licia se animó a posar desnuda para la tapa de la revista Rolling Stone, impactar con los looks más atrevidos, darse algunos “permitidos” y, sobre todo, a desafiar todos los prejuicios sobre la edad, las personas mayores y los estereotipos que suelen acompañarlas.
“Apenas sabía qué era Internet cuando me asomé a ese mundo. Quedarme en casa y comunicarme a través de la Web ha sido el mejor antidepresivo”, cuenta la mujer que chatea a diario con sus followers de 18 a más de 65 años de todo el mundo. Italiana y vecina de Viterbo dice que lo que busca es inspirar a las personas a quererse como son, y a perder el miedo a la vejez. Y no es que la haya tenido fácil: sufrió los horrores de la Segunda Guerra y antes de enterrar a su compañero de toda la vida ya había llorado la muerte de su hija de 28 años. Pero dice: “Mi legado más importante es gritarle al mundo que no hay tercera edad, sino tercera vida, y que puede ser extraordinaria”.