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Las tres claves de los “superagers”, que a los 80 años tienen la vitalidad de los 50

Estos adultos mayores poseen una agilidad y memoria de personas 30 años menores. Qué ha revelado hasta ahora la ciencia sobre su cerebro y su estilo de vida.

Superancianos: qué tienen de especial su cerebro y su forma de vivir

La memoria y otras habilidades cognitivas suelen deteriorarse con el paso del tiempo. No obstante, hay personas, conocidas como “superagers” o “superancianos”, que mantienen una memoria comparable a la de individuos 30 años menores, a pesar de su edad avanzada. Los científicos emplearon un modelo de inteligencia artificial (IA) para distinguir entre superancianos y adultos mayores típicos.

Estas personas tan especiales son objeto de mucho interés científico porque pueden aportar pistas para mejorar el envejecimiento saludable y para comprender mejor las enfermedades que se relacionan con la vejez, como las demencias, el Alzhéimer o el Párkinson.

Una investigación reciente, liderada por Bryan Strange, de la Universidad Politécnica de Madrid y publicada en la revista The Lancet Healthy Longevity, reveló que los superagers, “además de tener una capacidad cognitiva similar a la de una persona de unos 50 años, son mucho más ágiles”. Es decir, explicó, “tienen una velocidad de movimiento mucho mayor para actividades cotidianas que la de adultos sanos de su misma edad. Y sus niveles de ansiedad y depresión también son mucho menores”. La finalidad del estudio fue “describir la estructura cerebral de los superagers e identificar los factores demográficos, de estilo de vida y clínicos vinculados con este fenotipo”.

Los superagers han generado el interés de los científicos, que han realizado varias investigaciones al respecto. Por ejemplo, la llevada a cabo en la Universidad de Northwestern, en Estados Unidos, y publicada en la revista The Journal of Neuroscience, donde se observó que las neuronas ubicadas en la corteza entorrinal, encargadas de la memoria, son notablemente más grandes en estas personas. Otros estudios han hallado ciertos factores del estilo de vida, como la existencia de vínculos sociales más fuertes entre los superagers y los adultos mayores, sin embargo, la mayoría de las investigaciones se han hecho en muestras pequeñas y no han realizado seguimientos a lo largo del tiempo. Por eso, todavía hay una carencia de conocimiento de los factores demográficos, del estilo de vida o clínicos que contribuyen a mantener la función de la memoria en la vejez.

Los superancianos conservan una memoria excepcional a los 80 años o más

El doctor Lisandro Olmos, director del posgrado de Rehabilitación Neurológica de Fundación Barceló, explicó recientemente su última investigación: “Este es un estudio muy interesante donde se demuestra que se puede llegar a edades avanzadas de la vida, por encima de los 80 años, con la capacidad cognitiva preservada similar a la de gente joven. La importancia de este estudio radica en que han asociado el número de neuronas en la corteza entorrinal y en el hipocampo y el tamaño de esta corteza respecto a gente joven y han observado que estos “superancianos”, tienen un aumento del número de neuronas en estas áreas del cerebro tan sensibles y que tanto influyen en los mecanismos de memoria”.

El estudio de la universidad española se basó en un mayor número de participantes que el trabajo mencionado antes y comparó la estructura cerebral y el estilo de vida de los superagers con los de otros adultos mayores con una memoria normal para su edad. Los resultados muestran que los superancianos tienen cerebros más grandes y menos atrofiados, especialmente en las zonas relacionadas con la memoria, como el hipocampo y el prosencéfalo basal.

Además, tienen menos ansiedad y depresión, más agilidad y más actividad física y social que los adultos mayores típicos. Estas diferencias no se deben a factores genéticos o a biomarcadores de la demencia, sino que podrían reflejar una mayor resistencia al deterioro de la memoria asociado a la edad. El estudio también reveló que el volumen cerebral y el rendimiento de la memoria de los superancianos se igualan con los de los adultos mayores típicos alrededor de los 75 años, lo que sugiere que hay un retraso entre el inicio de la atrofia cerebral y el declive cognitivo, o que hay otros factores, como las propiedades funcionales del cerebro, que influyen en la memoria superior antes de esa edad.

El trabajo también analizó otras características que los diferencian de los adultos mayores con una memoria normal para su edad. Una de ellas es la estructura del tálamo motor, una parte del cerebro que se relaciona con el aprendizaje y la memoria y que se conserva mejor en los superagers. Otra característica es la velocidad de movimiento, que indica una mayor agilidad y actividad física en los superagers, lo que podría beneficiar su salud cerebral y su cognición. Además, tienen una mejor salud mental, con menos ansiedad y depresión, que son factores de riesgo y síntomas de la demencia. El estudio también ha evaluado la duración del sueño, pero no ha encontrado diferencias significativas entre los superagers y los adultos mayores típicos. Estas variables podrían ayudar a identificar y promover las actividades que favorecen la memoria en la vejez.

El estudio de la Universidad Politécnica de Madrid detectó qué los diferencia de los demás ancianos en su cerebro y su estilo de vida

Por su parte, el neurólogo y director médico de Instituto de Neurología Buenos Aires (INBA), Alejandro Andersson, dijo Infobae el envejecimiento depende de la genética y del estilo de vida. “Lo que yo puedo contar desde mi experiencia personal es que conocí a dos mujeres, una de 105 y la otra de 108 años, quienes compartían una serie de características comunes. Eran muy lúcidas, con mucha información, con recuerdos que contaban al detalle, se mantenían activas físicamente, tenían una visión positiva de la vida, les gustaba aprender algo nuevo todos los días, les gustaba mucho la actividad social, y particularmente a la de 105 años le encantaba hacer reuniones en su casa y me contaba que cocinaba y hasta baldeaba el patio”.

El doctor Andersson agregó que estos hábitos podrían tener una base biológica porque “el “superpoder” que tienen estas personas tan lúcidas tiene que ver con una estructura biológica, neurológica, cerebral distinta, donde hay unas neuronas grandes, “extralarge”, que les permiten ser lo que son. Poseen un grupo de neuronas más grandes que las normales, en una estructura del cerebro que está involucrada en la preservación de la memoria, la capa 2 de los hipocampos de la corteza entorrinal y esto está muy relacionado con la reserva cognitiva. La presencia de estas “superneuronas” en este lugar no la tienen las personas de la misma edad que padecen deterioro cognitivo, ni tampoco los de 60 y 65 años que empiezan a presentar trastornos de la memoria”, describió.

Los superancianos, halló el análisis español, tienen una mejor salud mental, con menos ansiedad y depresión.

El estilo de vida de los superancianos

Si tomamos como referencia los dos estudios mencionados, el de la Universidad de Northwestern y el de la Universidad Politécnica de Madrid, estas son las actividades que realizan:

  1. Se mantienen activos físicamente. La actividad física hace que el cuerpo consuma más oxígeno, lo que beneficia su funcionamiento. El ejercicio mejora el corazón y los ejercicios de fortalecimiento muscular disminuyen específicamente el riesgo de caídas. El ejercicio regular también contribuye a mantener un peso saludable. Las personas con un índice de masa corporal (IMC) mayor a 30 tienen tres veces más riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer, según el estudio de Northwestern. La velocidad de movimiento es una de las característica que el estudio español halló en los superancianos, al indicar una mayor agilidad y actividad física, lo que podría beneficiar su salud cerebral y su cognición.
  2. Desafían su cerebro. Ejercitan su cerebro. La actividad mental puede ser tan beneficiosa como la física. Sudoku, leer o hacer un curso que suponga un reto ayudarán a activar y hacer “funcionar” al cerebro de formas diferentes. El estudio de la Politécnica de Madrid encontró también que entre los superancianos estudiados muchos habían recibido instrucción en música, sea formal o informal.
  3. Tienen menores niveles de ansiedad y depresión. El estudio estadounidense indicó que, actividades como ir a ver a familiares y amigos, participar de forma voluntaria en alguna organización y asistir a diferentes eventos se relacionan con una mejor función cognitiva. Y, al contrario, una baja participación social en edades avanzadas conlleva un mayor riesgo de demencia. Estos hechos confirman la idea de que el ambiente es un factor clave de nuestro envejecimiento.

El fenómeno de las personas que desafían el envejecimiento con una memoria superior.

Los superancianos, halló el análisis español, tienen una mejor salud mental, con menos ansiedad y depresión, que son factores de riesgo y síntomas de la demencia. En las pruebas clínicas para medir los niveles de ansiedad y depresión, los superagers obtuvieron puntuaciones más bajas. Investigaciones anteriores sugieren que la depresión y la ansiedad pueden afectar el rendimiento en las pruebas de memoria en personas de todas las edades, y son factores de riesgo para el desarrollo de demencia.

Otros factores que llamaron la atención de los científicos

Un factor que no destacó en las diferencias encontradas entre superancianos y los adultos mayores típicos fue la calidad del sueño, ya que según el estudio español, contrariamente a otros trabajos, los superagers “se quejaron con menos frecuencia de no dormir lo suficiente que los adultos mayores típicos, a pesar de que no hubo diferencias en la duración del sueño autoinformada”.

En tanto, no hizo referencia a la alimentación como en otros estudios.

Asimismo los expertos examinaron otras variables que podrían influir en la función de la memoria en la vejez. Una de ellas, como se mencionó, es la formación musical, que se ha asociado con una mejor memoria y un mayor volumen cerebral. Los superagers tienen más probabilidad de haber recibido formación musical formal o amateur que los adultos mayores típicos.

Además el estado civil, que se ha relacionado con la salud cognitiva, en los superagers no fue sobresaliente ya que estos ancianos tenían más probabilidad de estar separados o divorciados que los adultos mayores típicos, lo que podría indicar una menor dependencia de las relaciones sociales.

Otras variables que no han resultado significativas en el estudio son los años de educación y la frecuencia de interacciones sociales. Estas variables podrían tener un efecto diferente según la cultura o el momento de la vida en que se apliquen. El estudio no puede establecer una relación causal entre estas variables y el superenvejecimiento, sino que sugiere posibles intervenciones para mejorar la memoria en la vejez, como promover la actividad física, el control de los síntomas psiquiátricos, el entrenamiento musical y la calidad del sueño.

Los superagers tienen tanta actividad mental como física. Sudoku, leer o hacer un curso para que haga salir de la zona de confort hacen “trabajar” al cerebro de nuevas maneras

Cómo se hizo el estudio

El estudio realizado por la Universidad Politécnica de Madrid,

“comparó a los superagers con personas típicas, ambos de 80 años, para comprender diferencias en el estilo de vida, los factores clínicos y la estructura cerebral existen entre ellos”

explicó Diogo Barardo, PhD, de Novos, una compañía de soluciones de longevidad a Well + Good.

“Este puede ser un punto de partida para explorar si alguna, o una combinación de estas diferencias, es ‘causal’ en el futuro. Es decir, si estos factores son la fuente del superpoder de los superagers de casi no tener deterioro de la memoria”.

La cohorte del Proyecto Vallecas en Madrid está compuesta por personas de 69 a 86 años sin trastornos neurológicos graves o psiquiátricos severos. De los 1.213 participantes reclutados entre 2011 y 2014, se identificaron 64 superagers y 55 adultos mayores típicos, capaces de realizar correctamente varias tareas cognitivas, pero que no mostraron la capacidad de memoria de los superagers. Ambos grupos de personas fueron analizados mediante un test que se utiliza para evaluar la función de la memoria de las personas.

Los resultados mostraron que los superancianos tuvieron un rendimiento semejante al de una persona de 30 años más joven con el mismo nivel educativo, mientras que los otros octogenarios se desempeñaron dentro de un rango normal para su edad y educación.

Todos los superagers y adultos mayores típicos tenían 79,5 años o más. La mayoría de los superagers eran mujeres (38/64, 59%), al igual que la mayoría de los adultos mayores típicos (35/55, 64%). El estudio hizo un seguimiento de seis visitas anuales, durante las cuales se registraron factores demográficos y de estilo de vida.

El estudio descubrió que los superagers mostraron una atrofia de la materia gris más lenta, en particular dentro del lóbulo temporal medio

Se incluyeron 64 superagers (edad media 81, 9 años; 38 mujeres y 26 hombres) y 55 adultos mayores típicos (82, 4 años; 35 mujeres y 20 hombres). Utilizando el modelo de aprendizaje automático, los autores encontraron que la velocidad de movimiento más rápida y una mejor salud mental fueron los factores más asociados con los superagers.

“La conexión entre el rendimiento de la memoria conservada y la función motora en personas mayores de 80 años proporciona nuevos conocimientos sobre cómo promover la resistencia a la pérdida de memoria relacionada con la edad. En conjunto, los factores identificados asociados con el superenvejecimiento pueden informar el diseño de ensayos de intervención para promover el envejecimiento saludable de la memoria episódica”.

Concluyó el estudio.
filósofo francés Marc Augé

Por qué el antropólogo Marc Augé llamó a ver la vejez como una oportunidad

El filósofo francés Marc Augé fue autor de una amplia obra sobre la cultura contemporánea y el tiempo sin edad.

El pensador francés, quien murió ayer, desarrolló su idea del paso del tiempo y de los adultos mayores cuando estaba ingresando en esa etapa de la vida, aunque fue más conocido por su teoría sobre los “no lugar”. Aquí algunas de sus reflexiones en torno de la edad avanzada y el goce del tiempo.

Creador del concepto del “no lugar”, reflexionó sobre la felicidad del instante.

El antropólogo y filósofo francés Marc Augé, conocido mundialmente y autor de una amplia obra, murió ayer en su ciudad natal, Poitiers. Si bien fue conocido especialmente por su concepto del “no lugar” —esos espacios impersonales y transitorios que definen la cultura actual— también reflexionó sobre la vejez y el tiempo, desde una perspectiva crítica y esperanzada.

A este último tema se dedicó, ya ingresando él mismo en esa etapa de la vida, a través de sus libros Tiempo sin edad. Etnología de sí mismo y Las pequeñas alegrías. En estos textos, el filósofo reflexionó sobre el sentido de la vida, la memoria, la creatividad y el futuro desde su propia experiencia como anciano. Invitó a cuestionar los prejuicios sobre los adultos mayores y a valorar su aporte a la sociedad. Propuso una visión positiva y lúcida de la vejez, que no se define por la edad cronológica sino por la actitud ante el mundo. Para él, la vejez no existe como una categoría fija, sino como una oportunidad de renovar el pensamiento y el deseo.

También abordó el tema de la vejez en relación con los no lugares, esos espacios anónimos y efímeros que caracterizan la sobremodernidad. Según él, los no lugares son hostiles para los ancianos, que se sienten excluidos, invisibles o inútiles en una sociedad que privilegia la velocidad, el consumo y la novedad. Augé criticó esta marginación y reivindicó el valor de los adultos mayores como portadores de una memoria colectiva, una sabiduría vital y una capacidad crítica.

Augé se había formado como doctor en Letras y Ciencias Humanas y contribuyó tanto al desarrollo de disciplinas africanistas como a la elaboración de una antropología de los mundos contemporáneos, con el foco en la vida cotidiana y en la modernidad.

Su libro Tiempo sin edad comienza y termina con un gato, más precisamente con el hombre que se pregunta cómo hace el gato para no limitarse a su edad y cuál es el secreto de su serenidad. Es un libro personal pero universal en el que desarrolló su postura respecto de tener una edad avanzada, que implica experimentar nuevas relaciones humanas: es un privilegio que muchos no conocerán, dijo. También, para algunos, es el momento que sólo habían imaginado al preguntarse qué sentirían sus mayores y cuando ellos mismo llegan sienten que los han alcanzado, en algún sentido, y por lo tanto esto sirve para relativizar la distancia entre generaciones. La enfermedad de Alzheimer no es sino una aceleración del proceso natural de selección por el olvido al término del cual resulta que las imágenes más tenaces, cuando no las más fieles, son a menudo las de la infancia. Nos alegremos o lo deploremos, esta comprobación implica una parte de crueldad. Todo el mundo muere joven, es su conclusión.

En una entrevista que brindó durante una de sus visitas a Argentina había puntualizado algunos conceptos sobre sus reflexiones acerca de las personas que envejecen: “La diferencia entre la edad y el tiempo es que la edad es una noción social. Vemos perfectamente en qué medida es social. Tenemos la mayoría de edad. Antes de eso, no se pueden hacer algunas cosas. Se puede votar a partir de cierta edad. Hay un montón de determinaciones. Tenemos la edad de la jubilación y otras. Se puede entrar a la Academia Francesa hasta determinada edad, no después. Hay muchas determinaciones en función de la edad, que es una limitación social. El aspecto limitante de la edad también podemos verlo en el modo en que se trata a la gente mayor. A menudo, uno tiene la impresión de que, aun con buenas intenciones, se la trata de modo ligero. Como si los ancianos volvieran a la infancia”.

En esa misma entrevista para Teseopress, agregó que es una etapa que suele verse como un tiempo regresivo. “He establecido una contraposición entre la edad y el tiempo. Porque la sensación del tiempo es algo distinto. Es una libertad. Tenemos la libertad de recordar, la libertad de imaginar. Y hay gente a la que le gusta soñar con el pasado o imaginar el futuro. Y eso se puede hacer a toda edad. Asimismo, podemos gozar del tiempo, del paso del tiempo. Cuando nos tomamos nuestro tiempo, es para acariciarlo, para disfrutarlo”.

Augé estaba convencido de que el tiempo “se puede disfrutar a toda edad” y, en consecuencia es una “experiencia de libertad”. En cambio, “el goce del tiempo a menudo se ve comprometido por el hecho de que pensamos en términos de edad. Si pensamos que tenemos una edad avanzada, que ya no podemos hacer ciertas cosas, y sobre todo que se acerca la muerte, estamos funcionando al contrario del tiempo. Hay una forma de goce que está fuera de la noción de edad”.

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Ciclo Virtual de Conferencias Norberto Bobbio sobre Justicia y Derecho de la Vejez.

El día 15 de junio desde las 14 a 17 h te invitamos a participar del Ciclo Virtual de Conferencias Norberto Bobbio sobre Justicia y Derecho de la Vejez. Este encuentro, que se enmarca en el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, abordará la temática “¿Solidaridad entre las generaciones? “Naturalización” de la discriminación y la violencia en la vejez”.

El encuentro contará con la participación de numerosos expositores expertos en la temática. Este ciclo es organizado por el Seminario Permanente de Investigaciones en Derecho de la Vejez – Instituto A. L. Gioja. Universidad de Buenos Aires, el Curso Profesional Orientado en Derecho de la Vejez – Departamento de Derecho Privado I. Universidad de Buenos Aires, la Fundación Navarro Viola, la Defensoría General de la Nación e International Network for the Prevention of Elder Abuse (INPEA) – Argentina.Es gratuito y virtual, requiere inscripción previa. Se otorgarán certificados de participación.

Para inscribirte, completá tus datos en el siguiente botón:

Se transmitirá en vivo en el canal del Instituto Gioja:

ORADORES:

Expositores: Marcelo Alegre – Luciana Scotti (Instituto Gioja) – Enrique Valiente Noalles (FNV)

CABA: Ana BARATA VALLEJO (Secretaria a cargo de la Secretaría de Políticas de Asistencia Integral a la Persona Afectada por el Delito Ministerio Público Fiscal Ciudad Autónoma de Buenos Aires)

Catamarca: Maria Eugenia DEL CAMPO (Integrante Consejo Municipal de Adultos Mayores – Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca)

Jujuy: Lidia DI FORTI (Abogada especialista en violencia Jujuy)

San Juan: Carolina CORREA CORTS (Abogada especialista en violencia?San?Juan)

Neuquén: María Soledad GENNARI (Presidente del Superior Tribunal de Justicia)

Isolina Dabove (Gioja-Conicet / INPEA Argentina)

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Presentación del libro “Buenas Prácticas para Mayores” en la Feria del Libro.

El pasado martes 9 de mayo fue presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires, Sala Rodolfo Walsh, el libro “Buenas Prácticas para Personas Mayores” de Editorial Galerna.

Su autor es Eduardo Favier Dubois, abogado y profesor que en este caso incursiona sobre el tema de la longevidad desde una perspectiva vinculada al crecimiento personal.

La presentación estuvo a cargo de Claudio Destéfano, conocido relacionista público, periodista deportivo y experto en networking.

La obra describe el fenómeno de la nueva longevidad, donde la gente mayor de sesenta vive veinte o treinta años más que sus padres y llega a esa edad con buena salud pero sin modelo de comportamiento para seguir. A esa desorientación se le suma el “edadismo”, o disriminación contra los viejos.

El autor describe la crisis de la edad madura y sostiene que corresponde instalarse en la nueva edad, donde se dispone de más tiempo para ser empleado útilmente.

Al respecto propone quince “Buenas prácticas” para vivir una longevidad feliz. Hay prácticas vinculadas al mejoramiento espiritual, como conocerse a sí mismo, generosidad, perdón, buen humor, positividad, espiritualidad y solidaridad. Otras se refieren al cuidado del cuerpo, a la alimentación y a la sexualidad. Las prácticas que más se destacan son las sociales, relacionadas con mantenerse activo, recuperar y afianzar vínculos con la familia, generar nuevas amistades y participar en circulos sociales. Finalmente, hay prácticas “existenciales”, referidas a estar conectado al mundo de hoy, vivir el presente, tener proyectos y organizarse adecuadamente para la vejez.

Accede al libro haciendo click en este enlace

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Rodolfo Goya: “La especie humana se va a fusionar con la tecnología; vamos a ser avatares”

El bioquímico e investigador del Conicet se refirió al envejecimiento, su objeto de estudio.

El bioquímico e investigador del Conicet Rodolfo Goya pasó por Conversaciones en LA NACION , donde contó acerca de su trabajo con el envejecimiento.

“Era lo suficientemente trascendente para dedicarle mi vida”, manifestó y añadió: “De joven me parecía una tragedia que el ser humano se muera”.

Asimismo, explicó que en el calendario envejecemos igual pero biológicamente funciona diferente.

“Nuestro cerebro está hecho para durar una cierta cantidad de tiempo”

señaló.

Buenas practicas

PRESENTACION DE LIBRO SOBRE LA LONGEVIDAD ACTIVA EN LA FERIA DEL LIBRO

El próximo martes 9 DE MAYO de 2023, a las 20,30 hs. en la Sala Rodolfo Walsh de la “47° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires” (Predio Sociedad Rural) se presentará el libro “BUENAS PRÁCTICAS PARA MAYORES” de Eduardo FAVIER DUBOIS.

Es una nueva obra del autor sobre la longevidad activa, publicada este año por Editorial GALERNA. La presentación estará a cargo del periodista CLAUDIO DESTEFANO en diálogo con el autor.

Luego del acto se firmarán ejemplares y se sortearán libros entre los presentes. La entrada a la Sala es libre y gratuita.

extender la longevidad

El hallazgo que permitirá “mejorar la calidad” de vida y “extender la longevidad”

Investigadores definen nuevas claves y metaclaves del envejecimiento y el cáncer

Dos estudios dirigidos por Carlos López-Otín y Guido Kroemer, de las universidades de Oviedo y París, han definido tres nuevas características moleculares y celulares que contribuyen causalmente al envejecimiento humano. Además, en un trabajo paralelo, ambos investigadores han introducido el concepto de metaclaves en el ámbito biomédico y han definido cuatro determinantes comunes al envejecimiento y al cáncer. Estos dos procesos son ampliamente considerados como antagónicos, pero el artículo demuestra que poseen algunos mecanismos equivalentes.

En un estudio publicado el martes 3 de enero en la revista americana ‘Cell’, un grupo de investigadores coordinado por los doctores Carlos López-Otín y Guido Kroemer y que incluye a los doctores Manuel Serrano (IRB, Barcelona), María Blasco (CNIO, Madrid) y Linda Partridge (Instituto Max Planck, Colonia) concluyen que el envejecimiento surgiría de un compendio de doce procesos moleculares que de manera conjunta contribuyen decisivamente al deterioro celular y funcional asociado al paso del tiempo.

Hace una década, estos mismos investigadores definieron por primera vez las denominadas claves del envejecimiento publicadas en un artículo titulado ‘The hallmarks of aging’ (‘Cell’, 2013). En este primer estudio, los autores presentaron una visión integradora de las numerosas alteraciones subyacentes al desarrollo del envejecimiento agrupándolas en torno a nueve factores comunes clasificados en tres categorías: primarios, antagonistas e integradores.

Las 12 claves moleculares y celulares del envejecimiento

Los factores primarios son los desencadenantes del proceso e incluyen la inestabilidad genómica, el acortamiento de los telómeros, las alteraciones epigenéticas y la pérdida de la proteostasis. Los factores antagonistas se refieren a las respuestas del organismo dirigidas a mitigar el daño producido por los factores primarios.

En principio, estas respuestas son beneficiosas, pero si se exacerban o cronifican, tal como sucede en la edad tardía, se tornan perjudiciales para el organismo. Esta categoría incluye la desregulación de los sensores nutricionales, la senescencia celular y la disfunción mitocondrial.

Finalmente, los factores integradores son los principales responsables del fenotipo senescente e incluyen el agotamiento de las reservas de células progenitoras y las alteraciones en los mecanismos de comunicación intercelular.

Ahora, diez años después de esta contribución pionera, los continuos y fascinantes avances en el estudio del envejecimiento han llevado a este grupo de científicos a incorporar tres nuevas claves que han alcanzado la importancia causal suficiente para poder ser consideradas como esenciales en el desarrollo de este complejo proceso biológico: las alteraciones en la autofagia (eficiente proceso de reciclado celular y molecular), la inflamación crónica (de baja intensidad, pero de notables consecuencias para el organismo) y la disbiosis (la pérdida del diálogo adecuado entre el genoma humano y el de todos los microorganismos que nos cohabitan).

En estrecha relación con este artículo, la revista ‘Cell Metabolism’ publicó también otro trabajo de López-Otín y Kroemer en el que se introduce el concepto de metaclaves en el ámbito biomédico y se definen cuatro determinantes comunes al envejecimiento y al cáncer.

Estos procesos son aparentemente antagónicos, pues el envejecimiento representa una pérdida continuada de la eficiencia biológica, mientras el cáncer supone una ganancia aberrante de células que se convierten en entidades egoístas y agresivas hasta comprometer la vida del organismo.

Sin embargo, la disección detallada de las bases biológicas de ambos procesos ha llevado a Carlos López-Otín y Guido Kroemer a proponer la existencia de cuatro mecanismos comunes al envejecimiento y al cáncer: la inestabilidad genómica, las alteraciones epigenéticas, la inflamación crónica y la disbiosis.

El trabajo, en el que también han participado Lorenzo Galluzzi (Weill Cornell Medical Center, Nueva York), David Roiz (Universidad de Oviedo) y Federico Pietrocola (Instituto Karolinska, Estocolmo) define además de estas metaclaves una serie de claves antagonistas y ambivalentes en el envejecimiento y el cáncer.

Los autores concluyen que la comprensión detallada de los mecanismos implicados en todas estas nuevas claves y metaclaves del envejecimiento y el cáncer permitirá diseñar futuras estrategias de intervención sobre cada una de ellas, de manera que se pueda mejorar la calidad de nuestras vidas y, eventualmente, extender la longevidad.

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No jubile su cerebro: cómo ejercitar la mente para mantenerla siempre activa

Igual que los músculos, el cerebro necesita hacer ejercicio. Hoy les compartimos qué actividades practicar para tener un buen estado cognitivo por el Dr. Daniel Lopez Rosetti.

No jubile su cerebro. ¿Vio lo que hace la actividad física con nuestros músculos? La actividad física, el ejercicio físico, mantiene el tono muscular y eso hace que uno se sienta mejor, podrá subir más fácil las escaleras, hasta sabe que moverse le hace bien a su mente. Si uno no hace actividad física, ¿qué sucede con los músculos? Se atrofian. Es muy fácil, lo que no se mueve se oxida.

Lo mismo pasa con nuestro cerebro. ¿Cuál es la actividad del cerebro? Pensar, imaginar, crear, alternar pensamientos con otra persona. ¿Cuál es el jogging o ejercicio cerebral? Es aprender. Aprender cosas, cualquiera, cosas nuevas.

Puede jugar ajedrez si le gusta, pero es lindo si aprende también otro juego porque trabajan otros circuitos del cerebro. Juegue ajedrez si nunca jugó. Si juega ajedrez toda la vida y dice “bueno, me hace pensar, me hace bien”. Siga jugando porque le gusta, pero no le va a desarrollar las neuronas. Porque las neuronas del ajedrez ya se desarrollaron. Tiene que hacer algo nuevo.

Las neuronas con como los músculos hay que ejercitarlas para que no se atrofien

Hay que aprender, puede ser un idioma, tejido, pintura, leer, cerámica, manualidades, compartir socialmente, debatir, hacer teatro, baile, un curso de arte, de historia, cine, cualquier área que sea nueva para el cerebro. ¿Y sabe qué sirve también? Leer en voz alta, escucharse. Y lo que lea, reténgalo y coménteselo a alguien. Haga algo nuevo.

Memorice. Haga ejercicios de memoria. ¿Cómo? Y, es un juego. Vaya al súper y acuérdese dónde estaban las galletitas, acuérdese dónde estaba tal marca de tal cosa. Repase el plano del lugar en su cabeza. “Sé que entrando es acá a la derecha, tercer pasillo en la parte superior…”, y así.

Lo que sea aprender algo nuevo y sobre todo en relaciones sociales, charlando con otras personas eso es ejercicio cerebral. Con eso las neuronas funcionan mejor, ud va a tener un mejor estado de ánimo, un mejor estado general y muy probablemente menos posibilidades de tener enfermedades neurodegenerativas.

Lo importante es aprender cosas nuevas, leer en voz alta, un idioma, tejido, un curso de historia…

Lo mismo que hace con el cuerpo una persona tiene que hacerlo con su cerebro. Haga ejercicio cerebral, no jubile su cerebro, se va a sentir mucho mejor.

Las neuronas que están dentro del cerebro, también son como músculos. Hay que obligarlas a hacer ejercicio. Y no le estoy hablando a usted que tiene cierta edad, le hablo a las personas de cualquier edad. Pero si los años van pasando, más debe preocuparse uno por practicar el ejercicio neuronal.

También está claro que el ejercicio físico mejora las articulaciones, los fuerza muscular, y disminuye la posibilidad de un accidente cerebrovascular, porque mejora la función del corazón. Disminuye la posibilidad de infarto. Claramente hace bien.

Si uno practica una actividad habitualmente, como el ajedrez, debe seguir haciéndola porque le gusta, pero esas neuronas del ajedrez ya están entrenadas. Aprenda algo nuevo

Por otra parte, hay distintos tipos de memoria y la gente a nosotros, a los médicos, con frecuencia nos dicen ‘me olvido de esto ¿será normal, no es normal?’. Lo primero que digo es, si usted se concentra y se olvida, es un tema de consulta. Mucha gente se olvida de cosas, pero es porque no se está concentrando en el momento que debe grabar o atesorar la información.

La otra pérdida de memoria que habría que tener presente es si usted no se acuerda lo que hizo hoy a la mañana o no se acuerda qué desayunó y le pasa con mucha frecuencia, esa es una pérdida de memoria que puede estar relacionada con un proceso patológico.

Pero lo primero que hay que decir para tranquilizar es que lo más importante en la memoria es la concentración. Ahora, si usted se concentra y no puede después recordar claramente, requiere consulta médica. Le recomiendo que ejercite la neurona, que preste atención a sus neuronas y las entrene. Hay que ejercitarlas todo el día y, afortunadamente, para esto, el gimnasio está todo el día abierto.

¿Cuál es la actividad del cerebro? Pensar, imaginar, crear, alternar pensamientos con otra persona. ¿Cuál es el jogging o ejercicio cerebral? Es aprender. Aprender cosas, cualquiera, cosas nuevas.

*El doctor Daniel López Rosetti es médico (MN 62540 de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Presidente de la Sección de Estrés de la World Federation for Mental Health (WFMH). Y es autor de libros como: “Emoción y sentimientos” (Ed. Planeta, 2017), “Equilibrio. Cómo pensamos, cómo sentimos, cómo decidimos. Manual del usuario.” (Ed. Planeta, 2019), entre otros.

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Diversidad etaria: sus beneficios

Allá por 1970 en Latinoamérica la expectativa de vida era de 60 años. Hoy la cifra asciende a alrededor de los 78. En cincuenta y dos años –un pestañeo para la historia de la humanidad– la expectativa de vida se alargó aproximadamente un 30%. Muchísimo. Esta transición demográfica, es uno de los cambios más significativos de nuestra era.

El concepto cultural lag, hace referencia a cómo cuando sucede un cambio físico-social drástico, a la cultura le lleva mucho tiempo incorporarlo. La forma en que nos asignamos roles, permisos, espacios y actividades, no incorporó ese 30% de vida que logramos rápidamente. Nuestros marcos mentales todavía se corresponden con aquel mundo de vidas más breves.

El edadismo –discriminación por estereotipos basados en la edad–, es la tercera forma de discriminación tras el machismo y el racismo, los sesgos edadistas que indican que ser joven es divertido, interesante o cool mientras que hacerse mayor es convertirse en alguien aburrido triste o menos vibrante, están tan naturalizados que muchas veces no los reconocemos en los demás ni en nosotros mismos.

Las culturas corporativas son una expresión de la sociedad en la que están inmersas: una que está recién asimilando el crecimiento de la expectativa de vida y en donde se empieza a visibilizar la discriminación por edad. Por eso no sorprende cómo todavía en la mayoría de las empresas (hay promisorias excepciones) se suela pensar a los jóvenes como ágiles e innovadores y a los mayores como estáticos y conservadores, como seres no-digitales que van a poner “palos en la rueda”, aunque esta dicotomía sea falsa.

¿Por qué es clave pensar en un management con perspectiva de edad? No hay diversidad e inclusión posible si los 45+ no participan del ámbito empresarial. Incorporar la perspectiva de edad, o Age Managment, significa no solo contratar y retener personas 45+, sino asegurar que todas las generaciones se sientan plenas teniendo acceso a las mismas oportunidades de desarrollo, exposición, aprendizaje y crecimiento a lo largo de toda su trayectoria, es generar un impacto positivo sirviendo a los intereses de la empresa y a los de la comunidad.

Las empresas que incorporen a 45+ estarán mejor preparadas para el mundo que viene: el envejecimiento demográfico está transformando negocios y economías. Una organización que solo contrate jóvenes estará desconectada de su entorno, disminuyendo sus chances de ser relevante.

El Age Management ofrece la posibilidad de ser un agente de cambio, generando espacios reales de inclusión y demostrando que tiene un propósito más grande que (solamente) generar profit. En un contexto donde los sistemas previsionales no alcanzarán y todos necesitaremos trabajar más, una empresa que incluya colaboradores senior estará contribuyendo a una sociedad más sustentable.

Generar una cultura diversa e inclusiva desde lo etario promueve mayor bienestar generalizado y permite a los colaboradores jóvenes tener modelos en los cuales proyectarse a futuro de manera positiva.

La intergeneracionalidad incrementa la innovación: la riqueza que surge cuando las perspectivas, ideas y capacidades de personas de diferentes edades se cruzan, resultan en equipos con más capacidad de resolución de desafíos y amplitud de visión. Los equipos con diversidad generacional fomentan la capacitación, la transferencia de conocimiento y el desarrollo de liderazgo.

La edad no es un factor determinante para realizar una tarea. La edad es un dato más sobre una persona y se conjuga con otros factores, habilidades y capacidades. La invitación es entonces a no usar la edad como un criterio de exclusión, sino como uno de integración positiva, que cuando implique una diferencia real ésta puede ser usada para enriquecer al colaborador y al grupo.

Prefiero abrir preguntas y no cerrar con respuestas: ¿A qué roles, permisos, desafíos, espacios y actividades hoy en tu organización se accede o no de acuerdo con los años que se tenga? Cuando armás equipos de trabajo, ¿asumís que los jefes son mayores que los subordinados? Si la respuesta es sí ¿por qué? Cuando pensás en un puesto entry level ¿pensás en alguien joven? ¿o pensás que alguien 45+ podría ser un buen fit? ¿Cuando pensás en alguien de 45+, ¿asumís que tiene seniority? ¿Por qué? Desde el management, ¿se fomenta el intercambio etario? ¿Qué otras preguntas sumarías a éstas?

*Directora del Programa Ejecutivo de Age Management en Universidad del CEMA.