El cuerpo habla: 10 señales que son indicio de cuántos años más podríamos vivir después de los 70

El médico y conferencista español Mario Alberto Puig expone aquellas cosas a las que debemos prestar atención, que “casi nadie sabe interpretar”, pero que son señales de que nuestra longevidad puede estar comprometida


Por Claudia Peiró

El cuerpo da señales que no deben ser desatendidas, advierte Mario Alonso Puig

Con el estilo claro y directo que lo caracteriza, el doctor Mario Alonso Puig, advierte que “la muerte no aparece de forma repentina después de los 70”, sino que “va dejando señales a lo largo de los años” [ver un resumen gráfico al final de esta nota].

Es lo que se propuso exponer de modo sistemático y comprensible para todos las “señales concretas, específicas” que envía el cuerpo y que indican “cuánto combustible le queda al motor”. El cuerpo humano es “mucho más honesto de lo que pensamos”, avisa Puig. Según él, el cuero no miente, habla constantemente, nos advierte y manda señales.

El médico aclara también que sus conceptos “no son teorías abstractas de médicos en torres de marfil”, sino “observaciones reales confirmadas por la ciencia moderna” y “validadas por siglos de sabiduría humana”.

Lo más encomiable del discurso de Puig es que él invita a no resignarse frente a lo que no son síntomas naturales o al menos no deben ser tomados como tales. “No lo normalicen como cosas de la edad”, señala. A partir de edad, es frecuente escuchar en el consultorio frases como “es normal a su edad”; o “pero señor (o señora), ¿qué pretende a su edad? Es la fórmula con la cual muchos profesionales se desligan de los problemas en vez de buscarles soluciones. Puig por el contrario alienta a no aceptar resignadamente estas señales, sino a buscar la forma de hacerlas desaparecer o al menos minimizarlas.

El doctor Puig insta a no normalizar las señales que da el cuerpo como “cosas de la edad” (Canva)

Primera señal

La fuerza de las piernas es la primera señal, “uno de los indicadores más poderosos de longevidad que existe”, dice Puig. “Cuando los músculos de las piernas comienzan a debilitarse después de los 70, el cuerpo entero entra en una espiral descendente”, sostiene. Esto se debe a que “las piernas son nuestra conexión con el mundo, nuestra capacidad de independencia, nuestra libertad”. El que puede levantarse de una silla “sin usar los brazos”, está haciendo “una prueba de longevidad”. Es importante poder hacerlo “con facilidad, sin pensarlo”, porque ello es indicio de que “el motor tiene combustible para muchos kilómetros”, señala. Caso contrario, si es necesario el impulso de los brazos, si las piernas tiemblan, hay que tomar medidas. “Nunca es tarde para escuchar, pero sí es urgente comenzar a actuar”, advierte. Y aclara que no basta con caminar más porque “las piernas necesitan fuerza, no solo movimiento”. ¿Por qué se debilitan las piernas? Es que cuando la persona deja de subir escaleras, de levantarse de sillas bajas sin apoyo, de agacharse, “los músculos reciben un mensaje claro: ya no me necesitas”; y entonces “el cuerpo, siendo sabio en su economía, comienza a desmantelarlos”.

Hay que esforzarse por no dejar de subir escaleras y otros ejercicios que fortalecen las piernas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Segunda señal

El equilibrio. ”Quédense parados sobre un solo pie. Intenten mantener el equilibrio durante diez segundos. No se agarren de nada si pueden evitarlo”, desafía el doctor Puig. Es una prueba simple pero muy importante. “Los estudios médicos han demostrado que las personas mayores de 60 que no pueden mantener el equilibrio en un pie durante diez segundos, tienen un riesgo significativamente mayor de morir en los siguientes diez años”, afirma el médico. A las mayores probabilidades de caerse, explica, se suma el hecho de que “el equilibrio es una sinfonía compleja que involucra el cerebro, el sistema nervioso, los músculos, el oído interno, la visión, la propiocepción”, es decir, la capacidad del cerebro de conocer la ubicación de cada parte del cuerpo en el espacio. Por lo tanto, si falla el equilibrio es “todo el sistema el que está enviando señales de alarma”.

Hay que ejercitarse, dice Puig, parándose cerca de una pared e intentando mantener el equilibrio en un pie, prescindiendo progresivamente del apoyo. Otro ejercicio es caminar en línea recta como si se estuviera en una cuerda floja imaginaria, un pie delante del otro. “El mensaje se puede recuperar, entrenar, fortalecer”, afirma Puig. En resumen, el equilibrio es importante para prevenir caídas, pero también está ligado a la salud del cerebro, por lo que su falta puede ser “una señal temprana de problemas cognitivos.

El equilibrio puede practicarse apoyánd. Se empieza con un apoyo y poco a poco se va intentando prescindir de él (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tercera señal

La velocidad al caminar. “Los médicos ahora la llaman el sexto signo vital, después de la temperatura, el pulso, la presión arterial, la respiración y el nivel de oxígeno”, sostiene Puig. Un metro por segundo es el ritmo normal de una persona de 70. Equivale a caminar una cuadra en un minuto y medio. El médico explica qué significa esa velocidad. “Cuando caminamos despacio, generalmente es porque el cuerpo está limitado por algo”, dice. Esa limitación puede venir de las piernas, de un equilibrio precario, de dolor en las articulaciones, de falta de aire, de miedo a caerse o de “una combinación de todo lo anterior”, sumado a “algo más profundo, una pérdida de energía vital, de fuerza interior, de voluntad de avanzar”. Subrayando la importancia de esto, advierte: “El cuerpo siempre obedece a la mente, para bien o para mal”, por lo tanto hay que esforzarse. “Cada pequeña mejora en su velocidad al caminar es como agregar combustible al tanque de su vida”, concluye.

Caminar una cuadra en un minuto y medio es el ritmo apropiado para una persona de 70 años en buen estado físico (Imagen ilustrativa Infobae)

Cuarta señal

La fuerza de agarre. “La fuerza con la que pueden apretar algo con la mano es uno de los predictores más confiables de longevidad”, afirma Puig. Si la fuerza de agarre es débil, el riesgo de enfermedad cardíaca, limitaciones motrices, hospitalizaciones frecuentes, etcétera, es mayor. Esto es así porque la fuerza de agarre es “un reflejo de la masa muscular de todo el cuerpo”. Y sigue: “Es un indicador de nutrición, de niveles de proteína, de actividad física general. Es una ventana a la inflamación sistémica que está ocurriendo en el cuerpo. Es incluso un marcador de salud neurológica, porque el sistema nervioso que controla esas manos está conectado con todo lo demás”. También advierte que los músculos “no son solo para levantar cosas”, también “son órganos endocrinos, fábricas de sustancias que regulan el metabolismo, combaten la inflamación, protegen contra la diabetes, mantienen el cerebro funcionando correctamente”. Por lo tanto, en caso de fuerza de agarre débil -algo que se puede medir intentando abrir un frasco nuevo-, se deben sumar más alimentos nutritivos a la dieta y ejercitar las manos: presionando una pelota de goma o con ejercicios de resistencia con bandas elásticas.

Ejercicio de resistencia con bandas elásticas para incrementar la fuerza de agarre (Freepik)

Puig deja un mensaje alentador: “La fuerza muscular, incluso después de los 70, puede mejorar dramáticamente con el estímulo correcto. El cuerpo responde, si le dan lo que necesita”.

Quinta señal

La respiración. “Es tan automática que nos olvidamos de ella hasta que algo falla”, dice Puig. La capacidad pulmonar es otra señal crucial de longevidad. Se debe prestar atención al hecho de poder por ejemplo subir un par de pisos por las escaleras, sin tener que detenerse a recuperar el aliento o ser capaces de caminar cuesta arriba e ir conversando al mismo tiempo. Si cuesta hacer todo eso, hay que prestar atención, explica el doctor, porque “sin oxígeno adecuado cada célula del cuerpo sufre, el corazón trabaja más duro para compensar, el cerebro no recibe el oxígeno que necesita y los músculos se fatigan más rápido”. De este modo se crea un círculo vicioso: el cansarse más lleva a disminuir la actividad, la falta de actividad debilita el corazón, generando más cansancio. El que se cansa, se mueve menos. Pero al moverse menos, se cansa más. Los consejos de Puig a los adultos mayores para revertir esto son: primero, practicar respiraciones profundas y conscientes (inspirar contando hasta cuatro, mantener, exhalar contando hasta seis”. Luego, empezar con pequeñas caminatas a las que semana a semana se le van agregando minutos; subir medio piso de escaleras y descansar, luego agregar medio piso más. etcétera.

Prestar atención si hay dificultades para subir escaleras sin perder el aliento

“Una capacidad pulmonar reducida está asociada con mayor riesgo de enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, diabetes —subraya Puig—. Porque todo está conectado. Un sistema débil pone presión en los demás”.

Sexta señal

El peso corporal. “La obesidad trae consigo diabetes, problemas cardíacos, presión alta, artritis en las rodillas —señala Puig— Pero después de los 70, tener un poco de sobrepeso puede ser protector”. Se refiere a un índice de masa corporal “ligeramente elevado”. Esto es porque “la pérdida de peso involuntaria en adultos mayores casi siempre significa pérdida de masa muscular, no solo de grasa”. Y los músculos son vitales para la longevidad. Si la persona cae enferma o necesita cirugía, esas reservas de grasa jugarán un papel crucial ya que el cuerpo tendrá de dónde sacar energía, Puig pone cuidado en aclarar que no está diciendo que haya que aumentar deliberadamente de peso. Sino que perder peso sin quererlo “es una señal de alarma enorme”. Entre las cosas que puede indicar la pérdida de peso involuntaria, Puig enumera: “cáncer no diagnosticado, problemas de tiroides, depresión, dificultades para tragar, pérdida de apetito por medicamentos, demencia temprana”. Ésta última lleva a olvidar comer. Se debe también revisar que no haya problemas dentales y que la dieta sea adecuada.

En esta etapa de la vida, hay que tratar de mantener un peso equilibrado, ni engordar demasiado ni perder mucho peso sin motivo aparente (Imagen ilustrativa Infobae)

Por otro lado, “si después de los 70 comienzan a ganar peso de manera significativa, especialmente alrededor del abdomen, puede indicar cambios metabólicos, resistencia a la insulina, cambios hormonales que requieren atención”, indica Puig. “La clave está en la estabilidad —dice—. Las fluctuaciones grandes en cualquier dirección son las que deben preocupar”. Después de los 70, el objetivo “no es verse como modelos de revista” sino “mantener la fuerza, la energía, la capacidad de moverse y disfrutar la vida”.

Séptima señal

La conexión social. La ciencia lo ha confirmado una y otra vez, advierte Puig: “Las personas mayores que mantienen conexiones sociales fuertes viven significativamente más que aquellas que están aisladas”. “La soledad mata, literalmente —sentencia—. Aumenta el riesgo de enfermedad cardiaca, derrame cerebral, demencia, depresión, sistema inmunológico debilitado”. Para reforzar el concepto recuerda que los seres humanos somos animales sociales, evolucionamos en grupos, sobrevivimos gracias a la cooperación y prosperamos a través de las conexiones. “Cuando esas conexiones se cortan, el cuerpo entra en un estado de estrés crónico. Las hormonas del estrés se elevan, la inflamación aumenta, el sistema inmunológico se deprime. Es como si el cuerpo sintiera que está en peligro constante porque está solo, vulnerable”. Su consejo es simple: hay que unirse a un grupo, ya sea para practicar alguna manualidad, para caminar, para leer, un grupo en la Iglesia o en una asociación, voluntariado, estudio, gimnasia. “La conexión humana es medicina, es nutrición para el alma, que se refleja en la salud del cuerpo”. Es una edad en la cual se van perdiendo vínculos socio afectivos naturales: los colegas de trabajo, la muerte de un cónyuge, amigos y parientes que se mudan, etcétera. Por lo tanto, hay que esforzarse por crear nuevas conexiones.

“La soledad mata”, dice PUig. Hay que esforzarse por crear nuevas conexiones

Octava señal

La mente. La claridad mental, la memoria, la capacidad de pensar, razonar, aprender cosas nuevas: esto es fundamental, para que los 20 años de vida por delante sean en plenitud de conciencia. “El deterioro cognitivo es el miedo número uno de la mayoría de las personas mayores, más que el cáncer, más que los problemas cardíacos. Y con razón, todos hemos visto lo devastador que puede ser, cómo roban no solo la mente, sino la esencia misma de quién somos”, dice Puig, que a continuación asegura que hay “buenas noticias”. Una buena noticia es que el cerebro es “mucho más resiliente y adaptable” de lo que se pensaba. Es decir, que por mucho tiempo “se creyó que después de cierta edad, el cerebro solo podía deteriorarse, que las neuronas muertas no se reemplazaban, que el declive era inevitable”. Actualmente, dice el doctor, se sabe que “el cerebro puede crear nuevas conexiones, nuevas neuronas, puede reorganizarse y adaptarse hasta el final de la vida”. Es lo que se llama neuroplasticidad. “Pero —advierte—, como todo en el cuerpo, el cerebro opera bajo un principio simple: úsalo o piérdelo. Un cerebro que no se desafía, que hace las mismas rutinas día tras día, que no aprende nada nuevo, que no resuelve problemas, comienza a atrofiarse. Las conexiones que no se usan se desmantelan. El cerebro es eficiente y no mantiene recursos que no se necesitan”.

“No todos los problemas de memoria en adultos mayores son demencia”, señala Puig. Otros motivos pueden ser los efectos secundarios de medicamentos, la depresión, la falta de sueño, la deshidratación que es frecuente a edad avanzada, y también la deficiencia de vitamina B12. Por lo tanto, recomienda no “resignarse” ante estos síntomas, sino “investigar, consultar con médicos que realmente escuchen, revisar todos los medicamentos que están tomando, hacerse análisis de sangre completos, evaluar la calidad del sueño”.

Un cerebro que no es desafiado, se atrofia (Imagen Ilustrativa Infobae)

Aunque no se tengan problemas de memoria, Puig recomienda otras cosas que “pueden comenzar a fortalecer el cerebro”. Aprender algo nuevo: un idioma, un instrumento, una artesanía. Computación si aún no se ha accedido a ese mundo o para perfeccionarse. También sugiere libros que “desafíen, no solo los que confirman lo que ya saben”. Crucigramas, sudokus y rompecabezas también ejercitan la mente. Conversar con otras personas “sobre temas complejos” y mantener “la curiosidad viva” son otras sugerencias de Puig, que asegura que “el cerebro necesita variedad, novedad, desafío”, y que “una vida de rutinas repetidas día tras día actúa como un veneno silencioso para la mente”. Y recomienda incluso “pequeñas variaciones”, casi trucos, que asegura “mantienen el cerebro activo, flexible y en constante aprendizaje”. A saber, cambiar el recorrido que se hace diariamente para ir de compras o al café, usar la mano izquierda (si se es diestro y viceversa si se es zurdo) para realizar tareas sencillas. Y hasta “comer con los ojos cerrados para despertar otros sentidos”.

Finalmente recuerda que “la actividad física es quizá la mejor medicina para el cerebro” dado que elevar el ritmo cardíaco se incrementa el flujo de sangre hacia la cabeza.

Desafiar la mente aprendiendo algo nuevo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Novena señal

“El sueño es el taller donde el organismo se repara a sí mismo —dice Mario Alonso Puig-. Ese tercio de nuestra vida (que) muchos ven como tiempo perdido, como algo que hay que minimizar para ser más productivos. ¡Qué error tan costoso!” Durante el sueño, explica, el cuerpo se repara, el cerebro elimina desechos metabólicos, los músculos se reconstruyen, el sistema inmunológico se fortalece, las memorias se consolidan y el aprendizaje se integra. No es tiempo perdido, sino “mantenimiento esencial”.

Puig afirma que después de los 70 el sueño es más importante aun porque hay “más daño que reparar, más procesos que balancear”. Sin embargo es frecuente que las personas mayores duerman peor, que les cueste conciliar el sueño y que se despierten varias veces durante la noche. La falta crónica de sueño se vincula con una gran cantidad de problemas de salud, dice. Y cita: “enfermedades cardíacas, diabetes, obesidad, depresión, deterioro cognitivo, sistema inmunológico debilitado, mayor riesgo de caídas”. No debe ser aceptada como algo natural e inevitable en determinada edad.

Las soluciones que menciona son las ya conocidas. No se trata de apelar a pastillas sino de cambiar hábitos: no consumir cafeína después del mediodía, cenar temprano y ligero, acostarse siempre a la misma hora, preferir la lectura a la televisión y oscurecer totalmente la habitación.

Para un mejor descanso, es importante cenar temprano y ligero, acostarse siempre a la misma hora, preferir la lectura a la televisión, entre otros buenos hábitos (Freepik)

“La calidad del sueño es una señal crítica de longevidad —precisa Puig—. Si duermen profundamente despertando descansados, es señal de que muchos sistemas están funcionando correctamente. Pero si el sueño es fragmentado, superficial, insuficiente, el cuerpo está en un estado constante de deuda de sueño que nunca se paga completamente”. Y sostiene que es un mito el creer que las personas mayores necesitan menos sueño.

Décima señal

Actitud. “La actitud ante la vida es el timón invisible que dirige el barco”, proclama Puig. No por intangible, este tema es menos poderoso. La diferencia entre una actitud positiva ante la vida y otra cargada de “negatividad, desesperanza, resentimiento”, no pasa por las circunstancias externas de una persona. “A menudo, las personas más alegres han atravesado tragedias terribles, pérdidas devastadoras, enfermedades serias, y las personas más amargadas a veces han tenido vidas relativamente cómodas”, dice Puig, basado en su larga experiencia con pacientes. “La diferencia está en cómo procesan las experiencias, en qué eligen enfocar, en qué historias se cuentan a sí mismas sobre su vida”, afirma.

Los estudios sobre longevidad confirman que la positividad alarga la vida mucho más que algunos tratamientos caros. Esto se explica porque “la mente y el cuerpo no están separados” y, por ejemplo, “el estrés crónico de ver todo negativamente eleva el cortisol, aumenta la inflamación, debilita el sistema inmunológico”.

“La actitud ante la vida es el timón invisible que dirige el barco”, dice Mario Alonso Puig

Para que no se tome esto superficialmente, Puig aclara que no está hablando de adoptar “un optimismo ingenuo que niega la realidad”. “Estoy hablando de algo más profundo —precisa—. La capacidad de encontrar significado, incluso en el sufrimiento, de extraer lecciones de los desafíos, de mantener esperanza realista sobre el futuro, de practicar gratitud por lo que sí tienen en lugar de rumiar sobre lo perdido”. Cita a una paciente suya, de 82, que había sufrido muchas pérdidas, y que le dijo: “Maestro, el dolor viene sin que lo invitemos, pero el sufrimiento es opcional. El dolor es lo que la vida nos hace. El sufrimiento es lo que nosotros hacemos con ese dolor. Yo elijo honrar a mis seres queridos viviendo plenamente, no muriendo lentamente en resentimiento”.

Todos sufriremos por pérdidas y otros dramas en nuestras vidas. El tema es cómo responder ante esto. Él recomienda una introspección diaria, al finalizar el día y tratar de enfocarse en tres cosas por las que estar agradecidos de ese día, aunque sean pequeñas cosas. Y rodearse de personas que también tengan una actitud positiva, que no vivan quejándose, hablando solo de enfermedades, viendo siempre el lado negativo de las cosas.

Porque “la actitud es contagiosa, para bien o para mal”, sostiene.

Optimismo, positividad y vínculos: receta antiage (Freepik)

En resumen

Puig concluye subrayando que las señales que ha descrito son avisos para cambiar.

“Si descubrieron que sus piernas están débiles, comiencen hoy”, dice. Sentarse y levantarse de una silla es un ejercicio sinple que fortalece las piernas. Subir escaleras, caminar cuesta arriba.

Para la falta de equilibrio, pararse en un pie cerca de una pared donde apoyarse si hace falta y tratar de mantenerse 10 segundos. Ir aumentando cada día ese tiempo. Probar de hacerlo cerrando los ojos. Caminar en línea recta como en una cuerda floja.

Tratar de acelerar la marcha caminando como si se tuviera un propósito.

Para la fuerza de agarre, practicar con una pelota de goma, cargar las bolsas de las compras y otras acciones que hagan trabajar las manos.

Consultar al médico por los problemas respiratorios y si no hay una dolencia grave, hay que trabajar la capacidad cardiovascular. “El sistema respiratorio puede fortalecerse a cualquier edad”, reitera.

También se debe atender a que el peso corporal se mantenga estable.

Evitar el aislamiento social integrándose a grupos y actividades. “Una amistad verdadera puede agregar años a su vida y vida a sus años”, dice Puig.

“Si la mente no está tan aguda como antes, desafíenla”, recomienda. Esto se logra aprendiendo cosas nuevas, rompiendo rutinas manteniendo conversaciones sobre temas diferentes y desafiantes.

Mantener una correcta higiene de sueño “es no negociable para la longevidad”, dice Puig.

Abandonar las actitudes negativas y rodearse de gente con una mirada positiva hacia la vida ayuda a encontrar propósito y sentido. “La perspectiva es una elección, y esa elección importa más de lo que imaginan″, concluye.

Feminización de la vejez: los desafíos que una mayor longevidad les plantea a las mujeres

Fuente: Infobae
Por Flora Proverbio

Cifras recientes muestran contrastes inesperados entre cantidad de años y bienestar. Variables económicas, dinámicas familiares e influencias culturales configuran un escenario que requiere atención inmediata e integral

La vejez en América Latina y el Caribe -y en todo el mundo- tiene un rostro innegable: de mujer. Somos testigos y protagonistas de un triunfo demográfico maravilloso: en pocos años hemos sumado décadas para vivir y disfrutar. Hoy llegar a ser longevos ya no es la excepción, sino una experiência colectiva. Pero para pensar esta etapa es fundamental incorporar un concepto que la define: la “feminización del envejecimiento”.

Este concepto expresa el cruce de dos realidades. La primera es demográfica: en los grupos de mayor edad, y de forma acentuada a partir de los 80 años, hay más mujeres que hombres. En la llamada “cuarta edad”, la feminización se vuelve extrema: en Argentina, según datos del Censo 2022, en el grupo de 85 años y más había 228 mujeres por cada 100 varones.

En América Latina y el Caribe, las mujeres representan la mayoría de la población mayor de 80 años, un fenómeno que redefine la longevidad.

La segunda realidad —la que invita a la reflexión y convoca a la acción— es estructural: muchas mujeres llegan a la vejez arrastrando desventajas sociales y económicas acumuladas a lo largo de su trayecto vital. Por eso, la feminización del envejecimiento no describe solo cuántas mujeres hay en edades avanzadas; describe cómo llegan. El concepto es, en esencia, la cristalización de una deuda social, pero también un llamado de atención a tiempo para las Silver, aquellas que hoy transitan la mediana edad.

Longevidad desigual

A lo largo de la vida, muchas mujeres tuvieron trabajos informales o trayectorias intermitentes, en buena medida porque asumieron la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado y de cuidados, que según el INDEC representa cerca del 16% del Producto Bruto Interno (PBI) de Argentina. La desigualdad de género estructural en la distribución de las tareas de cuidado fue un “costo oculto” que se tradujo en salarios más bajos —o directamente inexistentes—, menos aportes, menos pensiones y menos ahorros, resultando en una mayor vulnerabilidad económica en la vejez.

A esa desigualdad se sumó otra brecha silenciosa: la educación financiera. Para muchas mujeres, entender o pensar en plata no formó parte del “manual de ser mujer”. Y sin herramientas para decidir sobre el dinero, el margen de autonomía se achica justo en una etapa donde debería ampliarse.

La paradoja del cuidado

Porque viven más, las mujeres suelen pasar más años con enfermedades crónicas o limitaciones funcionales, lo que puede extender el período de dependencia en la vejez. Y, paradójicamente, al mismo tiempo, muchas siguen siendo cuidadoras: de sus parejas, de hijos adultos con discapacidad o de nietos.

Repensar la organización del cuidado evita la sobrecarga y transforma la obligación en acuerdos conscientes y sostenibles.

En esa combinación —más años de vida, más años de cuidado— aparece una realidad que la sociedad suele romantizar, pero que en la vida real cansa.

La oportunidad de las mujeres silver

La generación de mujeres que hoy transita la mediana edad tiene una oportunidad única. Es la primera en la historia con la posibilidad real de proyectar y planificar una vida que puede extenderse tres o cuatro décadas después de la menopausia.

Esta nueva madurez exige una nueva narrativa sobre la vejez femenina y, sobre todo, decisiones concretas con mirada de futuro. Entender las desigualdades acumuladas permite corregir parte del rumbo “a mitad de camino” y usar el tiempo a favor.

Se habla mucho —con razón— de ejercicio y alimentación. Pero si el objetivo es llegar con más autonomía, la planificación tiene que ser integral. Y acá aparecen tres ejes muy concretos, a considerar.

Educación financiera: la autonomía se entrena antes

El primero es la educación financiera: entender ingresos, aportes, jubilación, ahorro e inversión básica, y fortalecer defensas contra fraudes. No es “hablar de plata”: es pensar en autonomía por adelantado.

Con conciencia de las desventajas, las mujeres Silver pueden tomar decisiones que transformen su longevidad en libertad y autonomía.

Cuando una mujer aprende a decidir cómo usar su dinero y su patrimonio —aunque sea mínimo— deja de delegar su futuro en el azar -o el criterio de sus descendientes- y puede empezar a construir un piso de seguridad propio. Cuanto antes, mejor.

Del mandato de cuidar al derecho a organizar el cuidado

El segundo eje es repensar el rol de cuidadora. Pasar del mandato silencioso a acuerdos explícitos, redes de apoyo y alternativas posibles antes de que llegue la urgencia.

Redes de apoyo y amistades sólidas sostienen la autonomía y el bienestar en la vejez.

El cuidado puede seguir siendo amor, pero necesita organización para no convertirse en sobrecarga crónica. La pregunta no es solo “¿quién cuida?”, sino “¿cómo se cuida?”.

Invertir en el capital de vínculos

El tercer eje es construir con trabajo, conciencia y constancia un “capital de vínculos” para la vejez: comunidad, amistades y redes que sostengan y contengan.

En la vejez femenina, con frecuencia serán otras mujeres quienes acompañen, orienten y hagan de puente. En una vida larga, la red no es un adorno: es infraestructura emocional y práctica que se construye en las décadas previas. Cuantas más, mejor.

Realismo, sí. Acción y decisión, también

Ser realistas no implica resignarse. Existen desventajas estructurales, sí, pero las mujeres Silver hoy tienen una ventana decisiva para influir en cómo será su vejez.

Este es el momento para aprender lo que no se enseñó, negociar lo que antes se aceptaba, organizar lo que se postergaba y sostener redes donde antes había soledad para cambiar lo que antes era el pronóstico. La longevidad femenina es un fenómeno social, pero sobre todo, un proyecto personal que puede traducirse en más años de decisión, libertad y presencia.

Generación Silver: “Se publicó un libro que analiza todos los aspectos de la protección legal de los adultos mayores”

La obra, realizada por el Instituto Argentino de la Longevidad Activa, incursiona en el mundo de la asistencia a estas personas como sujetos pasivos de situaciones, prácticas, abusos, reclamos o demandas injustas y contrarias a sus derechos

Por: Infobae – Visita el articulo.

Una obra colectiva que aborda todos los aspectos de la protección legal de los adultos mayores

El libro “Protección legal de los mayores. demandas y defensas legales” (Ed. Ad Hoc, Buenos Aires, 2025) es una obra colectiva dirigida por Eduardo M. Favier Dubois, presidente del Instituto Argentino de la Longevidad Activa (IADELA) y como coordinadora a María Fernanda Muntaner. Participó de su realización un importante y calificado número de investigadores (32), entre ellos profesores, funcionarios, autores y académicos, de diversas especialidades y áreas jurídicas de práctica.

El libro está dirigido especialmente a los abogados litigantes, a los jueces, a los funcionarios públicos y a los peritos que intervienen en acciones promovidas por y contra las personas mayores.

Pero también es una herramienta útil para todos aquellos que tengan la voluntad de prevenir acciones judiciales injustas, lo que incluye a los escribanos, mediadores familiares, asesores y abogados.

Brinda herramientas legales y prácticas para la defensa de los derechos de los adultos mayores cuando éstos son vulnerados por terceros que, en muchos casos, son sus propios parientes o personas allegadas.

La obra se estructura en nueve capítulos que, con un enfoque multidisciplinario, van abordando diferentes problemáticas.

Los derechos de los mayores

En un primer capítulo se aborda el “marco general” referido a los aspectos sociales, las normas fundamentales y la jurisprudencia internacional. Contiene tres artículos: “La nueva longevidad y la protección legal de los mayores”, de Eduardo Favier Dubois; “El derecho de la vejez. Ejes, fuentes y sujetos protegidos”, de María Isolina Dabove; y “El adulto mayor en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, de Graciela Medina.

Eduardo Favier Dubois, presidente de IDELA (foto: Jaime Olivos)

La discriminación por edad

Es el tema del segundo capítulo: la descalificación por edad es algo generalizado y se podría decir que es la discriminación menos denunciada o más “naturalizada”. Integran este capitulo dos artículos: “Discriminación en el trabajo por edad y jubilación forzosa”, de Nadia García, y “Edad, interseccionalidad y no discriminación: análisis del fallo ‘Cosani’”, de Andrés Gil Domínguez.

Validez de actos otorgados por mayores

En este capítulo se aborda “la capacidad jurídica y el discernimiento” en tres trabajos: “El ejercicio de la función notarial en actos otorgados por adultos mayores”, de José María R. Orelle; “Prevención de acciones de nulidad contra escrituras públicas otorgadas por mayores”, de María Fernanda Muntaner y “Defensas en juicios de determinación de capacidad”, de Marcelo Budich.

Los conflictos y la violencia familiar

En un cuarto capítulo se abordan los dolorosos “conflictos familiares” que involucran a mayores, tema recientemente actualizado con la difusión de la película “27 noches” que reconstruye el pleito que tuvo por víctima a Natalia Kohen internada contra su voluntad por sus propias hijas.

Los trabajos sobre este tema son: “Conflictos familiares. contactos entre abuelos y nietos” de Bettina Pancion y María Verónica Ojeda; “Protección de la vivienda. derecho real de habitación del cónyuge y conviviente supérstite”, de Susana Graciela Junqueira y María Teresa Castorino, y “La tutela de los derechos de las personas mayores frente a la violencia. El programa ‘Proteger’ de la Ciudad de Buenos Aires”, de Agustín Vertuzzi.

Escena de la película “27 noches” que reconstruye el conflicto entre Natalia Kohen y sus dos hijas (Netflix)

La revocación de testamentos y donaciones

En una quinta parte se estudian temas vinculados a la revocación de liberalidades.

Se trata de dos trabajos: “Revocación de testamentos y desheredación”, de Víctor Fernando Liberman y “Las donaciones y su revocación: investigación de jurisprudencia”, de Federico Martínez.

Los abusos en los contratos y créditos

El sexto capítulo, que aborda la protección de los mayores en los contratos y créditos, contiene cuatro trabajos: “Contratación digital de los mayores”, de María Raquel Burgueño; “Los adultos mayores como consumidores: derechos, desafíos y acciones jurídicas ante abusos tecnológicos”, de María Lorena González; “Los adultos mayores como consumidores hipervulnerables”, de Francisco Junyent Bas y Javier Carranza, y “La insolvencia y la situación de los adultos mayores: el paradójico desconocimiento y desprotección de la condición de vulnerabilidad de los adultos mayores insolventes” de Gabriela Fernanda Boquin y Virna Bergoglio.

La salud y las jubilaciones

En una séptima parte se estudian cuestiones de salud y previsión social en tres trabajos: “Protección del derecho a la salud”, de Verónica Fuentes Kleiner, “Amparo en salud. cuando la justicia pone el remedio” de Isabel Lovrincevich y “Reclamos y demandas jubilatorias. reajuste de prestaciones” de Silvia Arce.

Las residencias y las internaciones

Este capítulo engloba los estudios vinculados a las internaciones en residencias a través de tres trabajos: “El alojamiento de las personas mayores en residencias gerontológicas a la luz de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las personas mayores” de María Perla Goizueta; “Internación forzada en residencias”, de Zulema Wilde, e “Internación domiciliaria: pasado, presente y vivencias en primera línea”, de Damián Vanzini y Sebastián Montenegro.

El libro aborda todos los aspectos de la protección legal de las personas mayores a través de los trabajos de varios investigadores y académicos.

Los delitos y la justicia

Finalmente, en una última parte, se abordan los temas vinculados a los delitos y al acceso a la justicia de los mayores en dos trabajos “El adulto mayor y la circunvención de incapaces, una mirada que cuestiona la interpretación judicial”, de Victoria Casavilla, Agustín Hormaeche María Victoria Pedroza; y “Justicia accesible para personas mayores: claves para la construcción jurídica de un derecho efectivo”, de Martín Ava y María Perla Goizueta.

Este libro es la segunda obra colectiva del Instituto Argentino de la Longevidad Activa, una organización sin fines de lucro, que edita estos trabajos con el propósito de lograr un triple impacto: académico, personal y social mediante investigaciones y acciones concretas.

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MAPA DE TALENTO SENIOR 2025 DE LA FUNDACIÓN MAPFRE

Una lectura recomendada sobre talento sénior y longevidad activa

Ya se encuentra disponible una nueva edición del Mapa de Talento Sénior, un estudio que propone una mirada actualizada sobre la realidad y el potencial de las personas mayores de 55 años en una sociedad cada vez más longeva.

La publicación reúne datos recientes y proyecciones a futuro sobre participación laboral, emprendimiento y envejecimiento activo, poniendo en valor la experiencia, el conocimiento y el aporte social de las personas mayores. Al mismo tiempo, invita a repensar los modelos tradicionales de trabajo y jubilación desde una perspectiva más inclusiva y acorde a los cambios demográficos.

👉 Te invitamos a echarle un vistazo y descubrir sus principales aportes.

"Se dice que una de

Generación Silver

“La sociedad te dice que te quedes a cuidar los nietos, no molestes, no te cases, no viajes, no hagas nada”

“La sociedad te dice que te quedes a cuidar los nietos, no molestes, no te cases, no viajes, no hagas nada” – Infobae

Abogado, escritor y profesor universitario, Eduardo Favier Dubois fundó un instituto para investigar todo lo relacionado a la nueva longevidad y sus “tres revoluciones: demográfica, científica y social”

Por Claudia Peiró

Eduardo Favier Dubois lleva varios años analizando el fenómeno de la nueva longevidad y hace tres años, en 2022, reunió a varios profesionales interesados como él en este tema y creó un Instituto de investigación (Instituto Argentino de la Longevidad Activa, IADELA).

Periódicamente se realizan coloquios, virtuales o presenciales, para difundir los resultados de esos trabajos sobre temas como los nuevos proyectos de vida de una generación que se reinventa a partir del retiro de la vida profesional, la convivencia entre generaciones, la autoprotección frente a la invalidez, los conflictos entre autonomía y protección, la economía plateada (silver economy), la revisión del sistema previsional, entre otros.

Favier Dubois, abogado, escritor y profesor universitario, ha volcado algunas de sus meditaciones en el libro “Buenas prácticas para mayores”, con la intención de promover una mirada positiva de la longevidad y animar a los senior a vivir esta etapa con todas las posibilidades que ofrece.

Al cumplir 60 años, empezó a interesarse en estos temas y en cierto modo a reinventarse, según cuenta en la introducción del libro. Un viaje por el Camino de Santiago lo reconectó “con la espiritualidad”. Nuevos intereses, relaciones y actividades, y sobre todo una profunda reflexión que fue volcando en escritos que luego sistematizó para compartirlos primero con amigos y finalmente con el público en general. Todo eso desembocó en esta actividad que desarrolla en paralelo con su práctica de abogado que no ha abandonado. Recibió a Infobae en su oficina cerca de Tribunales para explicar qué hace el Instituto que ha creado y cuáles son sus futuros proyectos.

— ¿Cómo describiría este fenómeno de la longevidad activa?

— Consiste en tres revoluciones. Una revolución que sería demográfica. Cada vez hay más gente grande, en el 2050, el 25% de la humanidad va a estar arriba de los 60, según los cálculos que hace Naciones Unidas y otras organizaciones. Esa es la primera revolución: más gente grande y gente grande que está bien. En la antigüedad, muy poca gente llegaba a grande. Hoy estamos quizás en un 80 y pico de esperanza de vida, según el caso, según el país. Dicen que una de cada dos personas que tiene 50 años actualmente va a llegar a los 95. O sea el 50 por ciento. Otros dicen que ya nació la persona que va a vivir 150 años. Bueno, hay para todos. También hay mucho macanazo en internet de todos estos temas."Se dice que una de“Se dice que una de cada dos personas que tiene 50 años actualmente va a llegar a los 95”

— Sí, se exagera bastante.

— La segunda revolución es científica. Hay mucha gente, muchos laboratorios y muchos millones puestos en investigación, en dos grandes temas. Uno, la longevidad, prolongar la vida. Se hacen estudios con ratones, se trabajó mucho en darles más longevidad. Hay mucha gente que se hace tratamientos de todo tipo. Están los biohackers, gente que se pone aparatos en el cuerpo. Hay mucha investigación tendiente a revertir el envejecimiento o por lo menos demorarlo, frenarlo. Y el otro tema son las enfermedades asociadas a la vejez. Por ejemplo, el Alzheimer, que para mí es la peor, porque cuando perdés la memoria, perdés tu identidad. Contra el alzheimer se está trabajando mucho y la medicina ahora pasó de la geriatría a la gerontología y es más holística.

— ¿Cuál es la diferencia entre geriatría y gerontología?

— Geriatría atiende sólo a la enfermedad. La gerontología es más holística, contempla los aspectos psicológicos, humanos, qué comés, cómo vivís. Yo fui el viernes, el jueves estuve en un congreso de gerontología médico en Rosario y fuimos varias personas de otras áreas a hablar de estos temas también. O sea, como que se va uniendo todo. Esta es la revolución científica.

— Me parece que los avances en cardiología ayudaron mucho a la longevidad, sobre todo de los hombres.

— Sí, sí. Los avances también en próstata… Igual, digámoslo: la vejez es femenina.

— ¿O sea?

— La vejez es femenina porque en un club de jubilados el 80% son mujeres. Porque son las que viven más tiempo. La mujer tiene más resistencia a todo. Y si en una sociedad normal hay 48% de varones, al llegar a las edades mayores, hay, no sé, dos tercios de mujeres, un tercio de hombres. El hombre vive menos, se agota más, tiene menos resistencia; la mujer es más resistente y más holística, eso es clarísimo.

— ¿Y la tercera revolución?

— Es la revolución social. Cambia la sociedad, cambia la cultura. Hay un nuevo estamento social. La gente, en vez de pasar de la madurez a la vejez, pasa por 20 años a una especie de segunda madurez, que no es vejez, porque sigue siendo autónoma, independiente y con ganas de vivir su vida. Esto impacta en la economía. Ahora existe lo que se llama la silver economy o economía plateada, las empresas se silverizan.

— ¿Se silverizan realmente las empresas? ¿Retienen a la gente?

— Bueno, una de las silverizaciones es esa, el talento senior. Ojo, muchas retienen, pero otras siguen con la expulsión propia de la discriminación. Pero hay un movimiento para retener. La economía plateada es como un proyecto que se está realizando, no es que esté ya consumado."Hoy la gente pasa durante“Hoy la gente pasa durante 20 años por una especie de segunda madurez, que no es vejez, porque sigue siendo autónoma, independiente y activa”

— Ese es un aspecto de la economía planteada.

— Esa es una silverización. Otra son los productos y servicios destinados a esta nueva gente. Por ejemplo, movilidad. Autos autónomos. Porque un gran problema es cuando tenés que dejar de manejar porque no ves bien, no escuchás bien. Con el auto autónomo todo lo hace la robótica. En tecnología, las app amigables para el celular, fáciles de manejar. En eso hay mucho. También está la industria de los cuidados. Antes los cuidados eran en un geriátrico. ¿Pero qué pasa con el quiere estar en su casa? La industria de los cuidados a domicilio. Esto es un boom en el mundo, porque así como tenemos 20, 25 años más de vida activa, y hay gente que está bien, es autónoma, hay otros que necesitan asistencia. Pero hay que profesionalizar el cuidado. Que no sea solo vigilancia, que se contemple también el entretenimiento, la interacción, etc. Para eso hay que capacitar gente.

— ¿Hay otras alternativas que no sean gerfiátrico o casa?

— Sí, está el cohousing, esos countries que tienen servicios de sanidad porque hay enfermeras, los cuidan, pero también juegan al golf, se mueven.

— ¿Pero eso ya existe en Argentina?

— Se están haciendo algunos proyectos. Lo que ya existe aquí son edificios para gente grande con asistencia. Edificios de varios pisos, con una buena conserjería, servicios de salud, entretenimientos. Hay uno en pleno centro y por ejemplo les sacan los tickets para ir a los teatros, cines y restaurantes de la calle Corrientes.

— Son proyectos para gente más bien autónoma.

— Sí, autónomos. También tenés el cohousing cooperativo, que es un sistema por el cual un grupo de amigos o de vecinos deciden vivir juntos. Esto funciona en España. Hacen una cooperativa, la municipalidad da el terreno, construyen, al entrar pagan una cuota, y cuando se van, venden esta cuota y recuperar la plata. Comparten la cocina, la huerta, la recreación. Incluso la administración, las finanzas. Entra gente de 60 a 65 años porque la gente va envejeciendo y después hay que cuidarla más, con un mayor costo. Estuve en un encuentro del Banco Mundial en Barcelona en enero y los ejes eran cuidado, finanzas, empleabilidad. Empleabilidad es que la gente de 55 se empiece a capacitar para conseguir empleo, porque nadie se lo quiere dar, o para volverse emprendedor cuando lo despidan o se retire.

— O sea, unos años antes de la jubilación.

— Y programas para que las empresas contraten. Toda una política de empleo para gente grande o de emprendedurismo, que inicien su negocio. En materia de finanzas para gente grande, está por ejemplo la hipoteca inversa en España, vos hipotecás tu casa, te van pagando todos los meses equis plata y cuando vos te morís hacen una cuenta. Si te queda un saldo, los herederos puedan recuperar o no la propiedad.

— ¿Y acá?

— Acá está la renta vitalicia, que todavía no se usa porque no hay estabilidad. En la venta vitalicia, vos entregás tu inmueble donde vivís y te pagan un canon mensual hasta que te morís.El libro de Eduardo FavierEl libro de Eduardo Favier Dubois

— ¿Eso quién lo hace?

— Un banco. Eso está en el Código Civil pero no está muy activado en Argentina por el tema de la inflación. Entonces, resumiendo, la silverización es productos y servicios, talento senior en tu empresa. También la difusión, no poner solo chicos jóvenes, aplicarla también al segmento mayor. Además la plataforma de venta de la empresa no tiene que ser complicadísima porque no le vas a vender a nadie. Hay que pensar plataformas accesibles e incluso un lugar físico para que la gente grande vaya. Para esa franja es muy importante la experiencia personal.

— Claro.

— En España, las pensiones se cobran por el banco. En un momento fueron al banco y no los atendieron. “Quiero hablar con alguien” y me atiende un bot. En Valencia, se encadenó un médico. Dijo: “Soy viejo, pero no idiota”. Esto motivó que ahora toda sucursal tenga un lugar físico para recibir a la gente mayor para la cual es importante la experiencia de ir al banco, se visten, hablan con alguien… Ahora, cuando según el DNI te llama alguien mayor de 65, la edad de jubilación, te atiende una persona humana, no un bot. Entonces, tenemos productos y servicios, aplicar talento senior en tu empresa, dirigir la publicidad hacia un segmento senior, dar accesibilidad a tu oficina de ventas. Serían los cuatro elementos de esta silverización de la economía. Que mueve mucho, porque acá somos pobres, pero salvo tres o cuatro pibes de Silicon Valley, los millonarios del mundo son todos silver, tienen más de 65, 70, 75, 80… Son más ricos que sus hijos, y eso pasa también en Argentina.

— Acá pasa mucho que los abuelos siguen siendo el sostén de familia.

— Y nos queda el tema legal. Hay una Convención Interamericana de Derechos de las Personas Mayores que estableció tres derechos básicos: autonomía, que es el tema de la película “27 noches”.Mi mamá quiere casarse. No, no, está loca, la internan. Los hijos que se oponen a los casamientos de los padres, les hacen juicios de determinación de capacidad. Otro derecho es la coparticipación, el derecho a participar en la sociedad, a no estar excluido de todo. Tercero, el derecho a los cuidados. De esos tres derechos fundamentales sale toda una cuestión jurídica. Hay un tema cultural muy fuerte que es la discriminación por la edad. Los viejos también la tenemos adentro, cuando decimos “esto no lo puedo hacer porque…” La sociedad te dice que te tenés que quedar a cuidar a los nietos, no molestes, no te cases, no viajes, no hagas nada. Tenés tal edad, olvidate…

— Se prejuzga por la edad.

— Sí, pero nosotros tenemos cuatro edades, la cronológica, pero también la biológica, cómo están nuestros órganos; la mental, las ganas que tenemos, y la social, cómo te considera el mundo. Pero hay mucha discriminación en las leyes, muchas profesiones te obligan a jubilarte a tal edad. En la Facultad de Derecho nos echan a los setenta años. Esto hay que cambiarlo."Hay mucha discriminación por edad“Hay mucha discriminación por edad y a veces nosotros mismos nos autolimitamos en lo que podemos hacer”

— Sí, sobre todo esos trabajos intelectuales, se debería ver cada caso. Hoy día es muy frecuente que la gente esté bien y pueda seguir trabajando. Entonces, habría que encontrar formas…

— Hay que aumentar el cursus honorum. A los profesores nos echan a los 65, si lo pedís, te dejan hasta los 70 y después te echan. Pero por otro lado, en política, los mayores cada vez tienen mayor peso político. En Estados Unidos crearon las Panteras Plateadas, que así como las Panteras Negras luchaban por los derechos de los negros, las Silver Panthers luchan por los derechos de los mayores. Dicen: “No somos ni demócratas ni republicanos, vamos a votar a los candidatos que nos ofrezcan mejor situación”. Acá tuvimos el Partido de los Jubilados. Todavía tenemos la Marcha de los Jubilados. Pero no tenemos un cupo de mayores en ninguna organización. Falta esa representación. Incluso los que diseñan políticas públicas para mayores, son todos jóvenes. Falta la participación de la gente grande. El gran tema son las jubilaciones. La política debe admitir: “El peso de las jubilaciones no lo podemos soportar con los jóvenes ni con los aportes”. Primero, porque la mitad de la economía es informal y segundo, porque cada vez hay menos gente que trabaje. Hay que buscar otras fuentes de financiación, no hay que desentenderse del llamado pacto intergeneracional, por el cual cuando sos joven mantenés a los viejos y cuando sos viejo, te mantienen a vos. Entonces, habrá que buscar otras fuentes de financiación. Por ejemplo, las industrias extractivas, el trabajo robótico, cada vez es mayor.

— ¿Y las políticas públicas?

— Hay políticas vinculadas a estas necesidades, por ejemplo, contra la violencia. Hay una oficina en la Ciudad de Buenos Aires vinculada a la protección de la violencia intrafamiliar, contra la soledad, te llaman por teléfono y te ayudan. Están los clubes de jubilados. En vivienda hay algunas experiencias en otros países, por ejemplo de compartir vivienda jóvenes y gente grande, los jóvenes pagan un alquiler más bajo, si comparten una comida o alguna cosa con los adultos mayores, esto es en Dinamarca. En fin, hay mucha política pública…

— ¿Eso quién lo maneja? ¿Una agencia?

— Generalmente, son agencias gubernamentales. Acá tenemos en la ciudad, una Secretaría de Economía Plateada o algo así. PAMI hace convenios con universidades para que los mayores puedan asistir.

— ¿Van como oyentes?

— Bueno, los mayores no se van a recibir de médico, ingeniero ni abogado. Les interesan algunos contenidos: idiomas, historia, cultura, arte, filosofía, sociología; también habilidades prácticas como artesanías, pintura, dibujo, música. Y ahí terminaría la parte del viejo para afuera. Del viejo para adentro viene el cómo te hacés cargo de que cumpliste 60, 65, 70…, te quedaste sin empleo, tu familia se redujo a uno o cero, ¿qué haces con tu vida? Y ahí viene una crisis importante que la gente contesta de varias formas. Una forma es seguir haciendo lo mismo. El mismo negocio o profesión. Esto no es lo mejor, porque te perdés la oportunidad de una buena etapa de tu vida. Otra opción es el viejazo. Ya soy viejo, me quedo en mi casa, no puedo hacer esto ni lo otro, no hago nada, estoy con los nietos, me quedo mirando televisión. Y la tercera, que es la que está proponiendo ahora la nueva longevidad, la que propone nuestro instituto, es de alguna manera un reciclado a esta edad. Una edad en la que tenés más tiempo, un reciclado que implica unas tareas personales y otras sociales. Por ejemplo, la oportunidad de conocerse, trabajar la generosidad, el buen humor, ver el lado positivo de la vida. Hay una parte del libro de buenas prácticas que se vincula a los enlaces personales emocionales."La nueva longevidad que propone“La nueva longevidad que propone nuestro Instituto es de alguna manera un reciclado”

— ¿Y esto es a través de un club, con amigos, cómo?

— Esta es la parte personal. Después viene una parte que sería la salud. Tomamos el modelo de las zonas azules, donde la gente vive 100 años. Comida sana. Pescado, fruta, verdura, poca carne, poco vino.

— La famosa dieta mediterránea.

— Luego el ejercicio físico. La gente de estas cinco zonas mueve el cuerpo. La tercera es la vida social.

— Los vínculos.

— En vínculos hay dos ejes. El primero es recuperar la familia, porque uno la va perdiendo. Te enojaste con uno, no te ves con tu hermano, está tu primo… Hay que recuperar eso. Segundo, los amigos. Recuperar amigos que dejaste de ver porque no trabajás más con ellos, o eran padres de colegio y no están, y hacer nuevos amigos. No serán íntimos tal vez, pero tenés un lazo que te sostiene. Y mantenerte activo y curioso. Mucha gente se jubila y dice: “Yo ahora no voy a hacer nada, voy a viajar”. Esto te va a durar un año. Después vas a tener que tener un propósito. Para qué vivís. Para trabajar y para mi familia. No hay más familia ni trabajo. Hay que reciclarse.

— ¿Pensar también en el final?

— Sí, lo último es prepararse para el viaje. Este siglo prohibió la muerte. Como la receta es la felicidad, prohibió la muerte. Tenemos que amigarnos con el ciclo y con que en algún momento nos vamos a ir. Y si te amigás, vivís mucho más tranquilo.

— ¿Y qué se puede hacer en ese sentido? Lo primero sería no evadir el tema…

— Fijate que se muere lejos de todo en un hospital. Antes se moría en la casa con toda la gente, mirando, participando. Era un rito.

— ¿Y qué se puede hacer?

— Tenés recetas de las religiones, por supuesto. También desde la filosofía, los estoicos. De alguna manera, trabajar el tema del ciclo, creas o no creas en otra vida, tenés que trabajar el tema del ciclo.

— ¿Acostumbra aquí la gente a dejar sus disposiciones?

— Son dos cosas muy importantes. Hay dos actos de disposición para la vida y para la muerte. Los para la vida se pueden hacer con escribano y debería hacerlos todo el mundo. Es decir, la cognitividad va desapareciendo de a poco. No es de un día para otro. En la medida que uno vas perdiendo facultades, depende más de los que están alrededor. Entonces, “mamá, vendé tu casa y te vas a este geriátrico, no podemos cuidarte acá”. Vas haciendo cosas que no querías. Entonces, estos actos de autoprotección o disposiciones para la propia incapacidad son muy importantes. Quiero vivir en mi casa con cuatro mucamas, quiero vivir con mi mascota y comer todos los días esta comida, que no me lleven a internar, salvo que sea de vida o muerte, y que no me hagan ningún tratamiento complicado. Y que mi jubilación la administre fulano, etc.El IADELA se creó enEl IADELA se creó en el año 2022

— ¿Cómo se llama ese documento?

—Testamento vital. Además tenés que nombrar a alguien que se haga cargo de hacer cumplir todo esto. Y después tenés las de última voluntad, la herencia. Te tenés que gastar todo o dejar a tu hijo una herencia. Entre estas dos cosas tenés que arbitrar. Es muy importante definir quién va a ejecutar esto.

— Alguien de mucha confianza.

— Y los dos grandes temas, además de la subsistencia, son la soledad… Japón tiene un misterio de la soledad que busca casa por casa, golpea, censa al anciano, lo trae, lo lleva. Y la pérdida de cognitividad. Además de los problemas de trato. Por ejemplo, cómo se los infantiliza, ¿no?

— Sí, es un hábito terrible.

— Como si fuese un nene. Vení con tu hijo para que te explique. Ahora hay lugares donde los supermercados tienen una fila para gente grande. Porque la gente grande cuando va al supermercado, quiere conversar. Elegir tranquilo, hablar con el cajero, hacerse amigo. Entonces, hace falta una humanidad en esto.

— Pero ¿qué supermercado tiene una fila así?

— En Europa. En Europa.

— Ah, claro.

— Los que lo tienen solucionado. Pero son modelos para nosotros, son modelos.

— Pasa que hay dos velocidades. Los jóvenes corren, corren. La gente grande tiene tiempo. Yo hice el IADELA, lo hicimos con un grupo. Es un club de investigadores sobre los distintos aspectos de la longevidad. E hicimos un libro y ahora está por salir otro.

— ¿A quién está destinada la investigación?

— El libro de Buenas prácticas, que vengo escribiendo desde los 60, está destinado a los silver, a esa franja de gente. Hay otras investigaciones que son más bien para profesionales, que pueden servir a abogados, médicos, psicólogos, sociólogos. Luego tenemos los ateneos mensuales, que son para gente de carne y hueso que es mayor y que está viendo qué hacer con su vida. Son actividades gratuitas. Una o dos veces por mes. También damos los premios Iadela, cuatro por año, a dos hombres y dos mujeres, para gente mayor de ochenta que está activa.

— ¿Qué otros proyectos tienen?

— Ahora estamos pensando en crear un cuerpo de consultores, para que la gente que tiene algún problema, penal o civil, de violencia, de lo que sea, tenga un consultorio legal donde poder hacer una consulta gratis. Recibir una orientación gratis. Estamos pensando armar esto el año que viene.

— Eso es muy interesante y muy útil.

— Sí, porque ya sería un servicio concreto a la gente de carne y hueso. Además de los ateneos cuyo objetivo es motivar, sensibilizar, empoderar.

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Vender la casa y seguir en ella: cómo funciona la nuda propiedad con usufructo vitalicio en Argentina

El modelo crece en Europa como alternativa financiera para adultos mayores. Qué opinan especialistas sobre su aplicación en el país, qué conviene saber.

En Europa, el sistema de la nuda propiedad con usufructo vitalicio funciona desde hace décadas y se convirtió en una herramienta financiera cada vez más utilizada por adultos mayores que buscan liquidez sin perder su hogar. La experiencia francesa, conocida como viager, convive con variantes en España e Italia. La idea central es simple: el propietario vende la titularidad del inmueble, pero conserva el derecho a usarlo y habitarlo hasta el final de su vida.

En Francia, lo más habitual es que se combine un pago inicial con una renta mensual vitalicia. En España, en cambio, predomina el pago único. Los descuentos para el comprador oscilan entre el 30% y el 60% del valor de mercado según la edad del usufructuario. Una vivienda valuada en u$s150.000 puede venderse entre u$s70.000 y u$s90.000 si el propietario tiene más de 80 años, ya que el plazo de usufructo se presume más corto.

Más allá de Europa, la pregunta es cómo podría funcionar en la Argentina este modelo. En el país existen antecedentes jurídicos que permiten implementarlo, pero la figura no se masificó. El Código Civil y Comercial reconoce tanto la nuda propiedad como el usufructo vitalicio y la renta vitalicia. Lo más frecuente hasta ahora fueron las donaciones con reserva de usufructo, que padres realizan a favor de hijos para ordenar herencias y evitar procesos sucesorios. Sin embargo, la venta con reserva de usufructo apenas se practica en casos puntuales, sobre todo en personas mayores sin descendencia.

El presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Servicios Inmobiliarios (CAMESI), Mariano García Malbrán, afirmó que se trata de una modalidad con futuro. “Es una herramienta con gran potencial para un segmento que crece: adultos mayores propietarios que necesitan liquidez sin mudarse. En Europa es un mercado maduro; en Argentina falta difusión y seguridad jurídica. Pero con el tiempo puede instalarse como una opción atractiva para inversores y para quienes buscan transformar su propiedad en calidad de vida”, planteó.

Los especialistas coinciden en que no hace falta inventar una figura nueva, sino establecer reglas claras para aplicarla. Un marco legal específico podría unificar criterios de registración en todas las jurisdicciones y permitir que la transferencia de la nuda propiedad y la reserva del usufructo vitalicio se inscriban en una misma escritura. Eso reduciría incertidumbre y litigios. También se propone que existan cláusulas de garantía cuando haya pagos periódicos, como hipotecas de seguridad a favor del usufructuario o condiciones resolutorias inscribibles en caso de incumplimiento.

Enrique Abatti (h.), abogado especialista en Derecho de la empresa y vocal de la Cámara de Propietarios de la República Argentina (CAPRA), destacó que la figura está contemplada en la legislación vigente. “Lo más común son las donaciones con reserva de usufructo, donde los padres transfieren a los hijos una propiedad y conservan el derecho de uso. Pero también existe la venta con reserva de usufructo, que se da con frecuencia en personas mayores sin descendencia. El valor de la nuda propiedad depende de la expectativa de vida del usufructuario. No es lo mismo un vendedor de 50 años, con varias décadas por delante, que alguien de 85, donde la posesión plena retornará al comprador en pocos años”, explicó.

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La abogada Bibiana Guijarro Varela, también vocal de CAPRA, puntualizó que esta modalidad puede aplicarse no solo sobre viviendas, sino también sobre locales comerciales, negocios en funcionamiento o campos. Señaló: “El usufructo permite al titular seguir usando el inmueble o incluso alquilarlo, mientras que el comprador obtiene una proyección de dominio pleno a futuro. Es frecuente que matrimonios mayores reserven además el derecho de acrecer, de modo que si uno fallece, el otro conserve el usufructo total. El Código Civil y Comercial regula estos supuestos en más de veinte artículos”.

Lucía Otegui, especialista en derecho inmobiliario, reforzó que la validez jurídica existe. “Si las partes están de acuerdo, pueden utilizar esta modalidad porque el Código la contempla. En la práctica se produce un desdoblamiento de la propiedad: una parte adquiere la nuda propiedad y la otra conserva el usufructo. Es menos conocida que la donación, pero resulta interesante porque ofrece seguridad y flexibilidad para quienes buscan liquidez sin perder la vivienda”, explicó.

La nuda propiedad con usufructo vitalicio gana espacio como alternativa para obtener liquidez sin dejar la vivienda

El principal freno parece ser cultural. En la sociedad argentina persiste una fuerte valoración de la herencia. Muchas familias asocian el buen legado con mantener la propiedad intacta para los hijos, lo que reduce la aceptación de alternativas que impliquen venderla en vida. A esto se suma la desconfianza en la seguridad jurídica y el temor a litigios futuros. “Hay un apego cultural al ladrillo como patrimonio familiar y un rechazo a la idea de desprenderse de la vivienda en vida. Pero la presión económica y la necesidad de liquidez pueden empezar a cambiar esa percepción”, señaló García Malbrán.

Para revertir resistencias, los especialistas sugieren campañas de pedagogía patrimonial y experiencias piloto con respaldo institucional, como programas de municipios u obras sociales. Otra opción es diseñar esquemas familiares que incluyan a los herederos en la negociación, con derechos de tanteo o con asignación de parte del precio a un fideicomiso. El objetivo es dar confianza y evitar que la operación se perciba como un perjuicio para los hijos.

La aplicación en Argentina requeriría respaldo financiero: cuentas de escrow para rentas viageras con trazabilidad o seguros de caución que garanticen los pagos. En Francia, esos mecanismos fueron clave para generar confianza.

También se analizan incentivos fiscales: exención de impuestos en la vivienda única, alivios en Ganancias y permitir amortizar mejoras. Incluso podrían sumarse fondos de inversión con reglas claras de valuación.

Quién paga los gastos y cómo se resuelve en la práctica

Abatti (h.) explicó que, en la venta con reserva de usufructo, los gastos menores como ABL, expensas ordinarias o servicios básicos suelen estar a cargo del usufructuario. Sin embargo, aclaró que en algunos casos el comprador de la nuda propiedad decide asumirlos para evitar futuros conflictos o deudas acumuladas. “El precio de la operación puede ser menor, pero el comprador se asegura de que no queden expensas sin pagar y de que, al momento de consolidar la propiedad plena, no surja una deuda importante”, indicó.

Entre ambos especialistas coincidieron en que todo debe quedar bien expresado en la escritura, con reglas claras que definan qué parte se hará cargo de cada gasto. De ese modo, remarcaron, se reducen las posibilidades de litigios o reclamos posteriores.

Por su parte, Bibiana Guijarro Varela agregó que incluso el mantenimiento y las mejoras pueden ser costeados por el nudo propietario, especialmente cuando el usufructuario es una persona de edad avanzada. “Muchos compradores prefieren encargarse del mantenimiento para conservar el valor del inmueble. Saben que en poco tiempo más tendrán la propiedad y les conviene recibirla en buen estado para alquilarla o venderla mejor”, señaló.

En el plano del mercado, los analistas destacan que la Argentina reúne condiciones para que la figura tenga desarrollo. La población mayor de 65 años supera el 12%, el crédito hipotecario es escaso y muchos adultos mayores son dueños de viviendas valiosas, pero cuentan con ingresos reducidos. Esa combinación abre la puerta a que inversores con liquidez encuentren oportunidades de largo plazo.

Otegui sostuvo que la operatoria puede ajustarse a distintas necesidades. Destacó: “El usufructo vitalicio puede incluir cláusulas para aumentar la renta en caso de que el usufructuario se mude a un geriátrico, o permitir la renuncia al uso del inmueble a cambio de un pago adicional. Se trata de contratos flexibles que pueden adaptarse a cada situación familiar”.

García Malbrán señaló que, con reglas claras y garantías, la nuda propiedad puede convertirse en un mercado viable. “Los adultos mayores necesitan liquidez y los inversores buscan activos seguros; el desafío es unir esas puntas con transparencia”, concluyó.

FICE (1)

3er Festival Internacional de Cine sobre Envejecimiento: miradas a través del tiempo

Del 30 de septiembre al 2 de octubre de 2025 se realizará la tercera edición del Festival Internacional de Cine sobre Envejecimiento: Miradas a través del tiempo, un encuentro cinematográfico que se desarrollará en varias ciudades del mundo en simultáneo y que combina arte, reflexión y diálogo sobre la vejez y el envejecimiento.

La tercera edición del Festival será realizada en Uruguay, México, Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, Brasil y España en simultáneo. 

La programación incluirá la proyección de cortometrajes en competencia en las categorías ficción, documental y animación, provenientes de distintas partes del mundo, además de largometrajes, talleres de formación, charlas y conferencias. Las obras seleccionadas abordarán temas que van desde la memoria histórica y las relaciones intergeneracionales, hasta reflexiones sobre la sexualidad, el paso del tiempo y el reconocimiento de los derechos de las personas mayores.

El festival se desarrollará en formato presencial, con actividades abiertas a todo público. Actividad gratuita. Requiere inscripción. Cupos limitados.

Cada sede tendrá su propia inscripción para poder ingresar a las salas de proyección.

Cronograma de proyección en Argentina:

30 de septiembre: Auditorio AMIA
Pasteur 633, CABA.

1 de octubre: Sala José Luis Cabezas, Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires
Av. Independencia 3065, CABA

2 de octubre: Salón Carlos Valiente Noailles, en Fundación Navarro Viola
Pte. M. Quintana 174, CABA

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Economía Plateada: Taller de Orientación Laboral +50

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Longevidad y cerebro: hacia una nueva arquitectura jurídica de la autonomía

Actividad organizada por el Colegio de Abogados de San Isidro (CASI).

El próximo viernes 12 de septiembre, de 14:30 a 16:00, se llevará a cabo una jornada de actualización virtual organizada por el Instituto Interdisciplinario de Niñas, Niños y Adolescentes y el Instituto de Neurociencias y Derecho del Colegio de Abogados de San Isidro (CASI).

En esta ocasión, las Dras. Diana Fiorini y Flavia Valgiusti disertarán sobre los desafíos que plantea la longevidad en relación con el cerebro y la necesidad de construir una nueva arquitectura jurídica de la autonomía.

👉 La actividad es gratuita para colegas con matrícula activa en el CASI y cuota al día (100% de bonificación).

📌 La inscripción permanecerá abierta en el sitio web del Colegio hasta el viernes 12 de septiembre a las 11:00 hs o hasta agotar los cupos disponibles.

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Charla gratuita: “Desafíos de la Longevidad y la Economía Plateada”

El próximo jueves 18 de septiembre a las 18 hs (Argentina) te invitamos a participar de un encuentro único para reflexionar sobre los retos y oportunidades que trae vivir más y mejor.

Hablaremos sobre la longevidad activa, los cambios que genera en la sociedad y cómo la llamada Economía Plateada está transformando el presente y el futuro.

👉 La participación es gratuita, para reservar tu lugar inscribite a continuación: